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Universidad de Chile impulsa proyecto de electromovilidad minera junto a Codelco y Antofagasta Minerals

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La electromovilidad minera constituye uno de los desafíos más ambiciosos para la industria cuprífera nacional, un proceso que busca transformar de manera radical la matriz energética de las faenas extractivas. La Universidad de Chile dio a conocer oficialmente el lanzamiento de un proyecto de investigación aplicada destinado a acelerar la incorporación de tecnologías eléctricas en el sector productivo, contando para ello con la colaboración estratégica de las empresas estatales y privadas Codelco y Antofagasta Minerals como socios industriales clave. Esta iniciativa, presentada el 23 de octubre de 2026, se extenderá por un periodo de tres años y se centrará en el desarrollo de herramientas orientadas a optimizar el consumo energético, rediseñar las operaciones y reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero en las faenas del país.

El programa, denominado formalmente «Electromovilidad en la Minería: Repensando el Diseño y la Operación de Minas para la Sostenibilidad», será ejecutado de manera conjunta por el Centro de Aceleración Sostenible de Electromovilidad (CASE) y el Advanced Mining Technology Center (AMTC), ambos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la casa de estudios superior. En tanto, el financiamiento de este ambicioso esfuerzo científico e industrial estará a cargo de M.C. Inversiones Limitada (MCI), filial de Mitsubishi Corporation. La articulación de estos actores busca conectar el conocimiento académico de vanguardia con las necesidades operativas reales de la gran minería del cobre, un sector estratégico para la economía chilena y regional.

Desafíos de la infraestructura y los ciclos productivos

La transformación energética en los yacimientos metalíferos plantea complejidades técnicas que van mucho más allá de la simple sustitución de maquinaria impulsada por combustibles fósiles por alternativas basadas en baterías o sistemas de carga eléctrica. La introducción de electromovilidad minera exige una revisión profunda de la infraestructura eléctrica existente, la capacidad de suministro energético, los sistemas de recarga y la organización general de los ciclos productivos dentro de las faenas. Dado que el transporte, la extracción y el procesamiento mineral se encuentran estrechamente entrelazados, cualquier modificación tecnológica en una de estas etapas genera nuevas exigencias operativas para el resto de la cadena productiva.

Para abordar estas variables con rigor técnico, la investigación impulsada por el mundo académico y las mineras se estructurará en torno a cuatro áreas fundamentales de estudio, abarcando tanto explotaciones subterráneas como yacimientos a cielo abierto de diversas escalas. Esta amplitud resulta especialmente relevante para la realidad territorial chilena, donde las distancias logísticas, las condiciones geográficas extremas y la disponibilidad de recursos energéticos varían sustancialmente entre las distintas regiones mineras del norte del país, impactando de manera directa en la competitividad de la industria.

Proyecciones y sostenibilidad para la industria nacional

La participación activa de corporaciones como Codelco y Antofagasta Minerals permitirá validar las soluciones tecnológicas en entornos industriales reales, asegurando que los avances logrados por la academia respondan a las exigencias de costos, disponibilidad de equipos y continuidad operacional. En el caso específico de las operaciones subterráneas, la implementación de equipos eléctricos ofrece ventajas comparativas evidentes, tales como la drástica disminución de gases de combustión y la consiguiente reducción en las necesidades de ventilación forzada asociada tradicionalmente al uso de motores diésel.

De este modo, el proyecto se posiciona como un pilar fundamental para consolidar una minería más limpia y sustentable en Chile, proyectando un horizonte donde la transición energética y la reducción de la huella de carbono caminan de la mano con la eficiencia productiva. Los resultados obtenidos durante los tres años de ejecución de la iniciativa sentarán las bases normativas y operacionales para que la minería nacional continúe liderando los estándares globales en materia de innovación tecnológica y responsabilidad ambiental.