Chile mantiene en construcción 120 proyectos eléctricos con una inversión asociada de US$9.288 millones, según el reporte mensual del Ministerio de Energía al cierre de septiembre de 2026. La cifra refleja el dinamismo de una cartera que combina obras de transmisión, centrales de generación y sistemas de almacenamiento, en un esfuerzo por modernizar la infraestructura energética del país y responder al rápido crecimiento de las energías renovables. El catastro, que contabiliza por separado 48 obras de transmisión, 40 centrales de generación y 32 sistemas de almacenamiento, evidencia que la transmisión eléctrica se ha convertido en el segmento de mayor peso económico dentro de los proyectos en ejecución.
El informe del Ministerio de Energía detalla que las obras de transmisión nacional y zonal concentran la mayor parte de los recursos, con US$3.276 millones, equivalentes a cerca del 35% del total de la cartera en construcción. Estos 48 proyectos contemplan 2.143 kilómetros de nuevas líneas que buscan reforzar la red eléctrica nacional y facilitar la integración de la generación renovable, especialmente la solar y eólica que se concentra en el norte del país. La importancia de estas obras radica en que permiten transportar electricidad desde las zonas de mayor generación hacia los centros de consumo, reduciendo las pérdidas y los vertimientos de energía.
Kimal-Lo Aguirre: la columna vertebral de la transmisión
Entre las obras de transmisión destaca la línea Kimal-Lo Aguirre, un proyecto de alta tensión en corriente continua que conectará la Región de Antofagasta con la Región Metropolitana. Con una extensión de 1.346 kilómetros, atravesará cinco regiones del país y tiene prevista su entrada en operación para 2029. Según informó la empresa a cargo, en septiembre se registraba un avance constructivo cercano al 20% y desembolsos por US$422 millones. Esta infraestructura es clave para evacuar la energía generada en el norte, donde se ubican grandes plantas solares y eólicas, hacia los principales centros de demanda, como Santiago y la zona central.
La expansión de las redes responde a un problema estructural del sistema eléctrico chileno: el vertimiento de energía renovable. Entre enero y septiembre de 2026, se recortaron 3.546 gigavatios hora (GWh) de energía renovable no convencional, de acuerdo con la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera). Este fenómeno ocurre cuando la generación supera la capacidad de transmisión o la demanda, lo que obliga a desechar electricidad disponible. La línea Kimal-Lo Aguirre y otras obras de transmisión buscan mitigar esta situación al ampliar la capacidad de transporte.
Almacenamiento y generación: pilares de la transición energética
El catastro también revela el auge del almacenamiento. Los 32 sistemas de almacenamiento en construcción representan una inversión de US$3.172 millones, con una potencia conjunta de 3.702 megavatios (MW) y una capacidad de 15.398 megavatios hora (MWh). Este monto supera en US$332 millones al de las centrales de generación en obras, lo que subraya la creciente importancia de las baterías para gestionar la intermitencia de las renovables. Las baterías permiten almacenar electricidad durante los períodos de exceso de generación y liberarla cuando la demanda es mayor o la producción disminuye.
En generación, las 40 centrales en construcción suman una capacidad de 1.892 MW y una inversión asociada de US$2.840 millones, con la tecnología solar liderando la capacidad y los recursos. Además, el reporte registra 34 centrales en etapa de pruebas con 2.195 MW y 26 sistemas de almacenamiento en pruebas con 3.459 MW, instalaciones que aún deben completar su incorporación a la operación. Al cierre de septiembre, el Ministerio contabilizaba 3.123 MW de almacenamiento en operación, y se proyecta alcanzar los 6.000 MW a comienzos de 2027 si los proyectos ingresan en los plazos previstos.
La capacidad instalada en operación llegó a 39.217 MW en septiembre, de los cuales el 70% correspondía a fuentes renovables y el 53% a energías renovables no convencionales. El Ministerio proyecta que la capacidad total subirá a 40.392 MW a fines de diciembre, con una participación renovable del 71%. Estas cifras refuerzan el liderazgo de Chile en la transición energética de América Latina, aunque persisten desafíos como las diferencias entre las cifras de Acera y el Ministerio en cuanto a almacenamiento, y la necesidad de acelerar la construcción de infraestructura para evitar mayores vertimientos. El desarrollo de estas obras tendrá un impacto directo en la competitividad del país y en la estabilidad de la matriz eléctrica.





