La caída de producción de cobre en Chile, que alcanzó un 7,7% a agosto de este año, se ha convertido en una de las principales preocupaciones para la industria minera nacional. El académico del Departamento de Ingeniería de Minas y director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, Willy Kracht, analizó en Radio Duna el complejo escenario productivo y advirtió que las proyecciones sitúan a 2026 como el año con el menor nivel de producción en más de dos décadas. Durante la entrevista, Kracht enfatizó la necesidad de superar la discusión centrada exclusivamente en el tonelaje y avanzar hacia estrategias de agregación de valor, considerando el impacto operacional de las menores leyes minerales y la competitividad en el negocio de las fundiciones.
El retroceso productivo se explica principalmente por el envejecimiento de los yacimientos chilenos, un fenómeno estructural que obliga a mayores inversiones y a la incorporación de nuevas tecnologías para sostener la capacidad de procesamiento ante el deterioro progresivo de las leyes del mineral. Este escenario no es nuevo, pero se ha agudizado en los últimos años, afectando tanto a la gran minería como a los proyectos de menor escala. La disminución de las leyes implica que se requiere mover más material para obtener la misma cantidad de cobre fino, lo que eleva los costos operacionales y reduce la competitividad de las faenas locales en el mercado internacional.
El desafío de la agregación de valor en la caída de producción de cobre
En su análisis, Kracht subrayó que la competitividad de la industria también enfrenta fuertes presiones en la etapa de refinación. El debate profundizó en las dificultades estructurales de este segmento en el país, evidenciadas por las pérdidas acumuladas de US$1.780 millones en las fundiciones de Codelco entre 2022 y 2025. Esta situación obliga a replantear el posicionamiento de Chile frente a la masiva capacidad instalada en China, país que domina el procesamiento de concentrados a nivel global. El académico señaló que la discusión no puede limitarse al volumen extraído, sino que debe incorporar la capacidad de transformar el mineral en productos con mayor valor agregado, como cátodos de cobre u otros derivados.
Las fundiciones nacionales han operado con márgenes negativos debido a los altos costos de energía, las exigencias ambientales y la competencia de plantas asiáticas que procesan a gran escala. Esta realidad ha llevado a que parte importante de los concentrados chilenos se envíen al exterior para su refinación, lo que representa una pérdida de valor para el país. Kracht insistió en que revertir esta tendencia requiere políticas públicas e inversiones privadas coordinadas, así como un marco regulatorio que incentive la instalación de capacidad de refinación local con estándares ambientales modernos.
Proyecciones y seminario internacional para revertir la tendencia
En este contexto, la búsqueda de alternativas para robustecer la posición estratégica del país será el eje central del próximo seminario internacional organizado por la Universidad de Chile y la CEPAL, programado para el 10 de diciembre. El encuentro busca identificar condiciones y oportunidades reales para agregar valor a los recursos mineros locales, mitigando la exposición a las actuales limitaciones operativas de las faenas. Según Kracht, este tipo de instancias son clave para generar un diálogo entre el mundo académico, la industria y los tomadores de decisión, con el fin de diseñar una hoja de ruta que permita superar los desafíos estructurales.
El impacto de esta coyuntura se extiende más allá de las cifras macroeconómicas. La minería es un pilar fundamental para las finanzas públicas y el empleo en regiones como Atacama, donde comunas como Vallenar, Freirina, Huasco y Alto del Carmen dependen en gran medida de la actividad minera y de los encadenamientos productivos asociados. Una menor producción y la pérdida de competitividad en la refinación podrían traducirse en menores ingresos fiscales, afectando la inversión en infraestructura y programas sociales. Por ello, el llamado de los expertos es a actuar con urgencia y visión de largo plazo, promoviendo la innovación, la eficiencia energética y la diversificación de la matriz productiva.
El seminario del 10 de diciembre se perfila como una instancia crucial para sentar las bases de una estrategia nacional que aborde la caída de producción de cobre y el déficit de las fundiciones. La participación de la CEPAL y de la Universidad de Chile garantiza un enfoque técnico y riguroso, que podría traducirse en recomendaciones concretas para el sector público y privado. Mientras tanto, la industria sigue atenta a las señales que permitan revertir la tendencia y asegurar la sostenibilidad de la minería chilena en las próximas décadas.









