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Trump impulsa una «caza» de supuestos votantes no ciudadanos a semanas de las elecciones de medio término

0:00 / --:-- Locución HD

A menos de tres semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, la unidad principal de investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha desplegado una intensa campaña en redes sociales para perseguir el supuesto fraude electoral cometido por personas no ciudadanas, una teoría que el presidente Donald Trump ha promovido durante años sin que exista evidencia que la confirme. La iniciativa, que busca identificar y procesar a votantes indocumentados, se ha convertido en un eje central de la estrategia republicana de cara a los comicios legislativos del próximo 3 de noviembre, según consignó el medio español El País en su edición chilena.

El esfuerzo no es nuevo. Desde su primera campaña presidencial en 2016, Trump ha sostenido —sin pruebas— que millones de personas votaron ilegalmente en las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca. Esa narrativa, que ha sido desmentida por múltiples auditorías y tribunales estatales, ha resurgido con fuerza en el último tramo de su mandato como un mecanismo para movilizar a su base y sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral. El DHS, a través de su unidad de investigaciones, ha amplificado en plataformas digitales mensajes que alertan sobre un supuesto fraude masivo, aunque no ha presentado datos concretos que lo sustenten.

La campaña de Trump contra el voto no ciudadano

De acuerdo con la información difundida por El País, la unidad de investigaciones del DHS considera que la «caza» de votantes no ciudadanos es clave en las últimas semanas antes de las midterms. La estrategia incluye la promoción de contenido en redes sociales que insta a los ciudadanos a denunciar posibles casos de fraude y advierte sobre las consecuencias legales para quienes voten sin ser ciudadanos. Sin embargo, expertos electorales han señalado reiteradamente que el fraude por parte de no ciudadanos es extremadamente raro y que los casos documentados son aislados.

La obsesión de Trump con este tema lo ha llevado incluso a crear una comisión presidencial para investigar el fraude electoral en 2017, la que fue disuelta sin hallazgos relevantes. Ahora, a través del DHS, su administración redobla la apuesta en un momento crítico para su partido, que se juega el control del Congreso. La campaña en redes sociales no solo busca deslegitimar el proceso, sino también generar un efecto disuasivo entre los votantes, especialmente en comunidades de inmigrantes, según analistas citados por medios internacionales.

Impacto en la comunidad y proyecciones

La iniciativa ha generado preocupación entre organizaciones de derechos civiles, que advierten sobre el riesgo de intimidación electoral y de perfilamiento racial. Para la comunidad latina y de inmigrantes en Estados Unidos, el mensaje del DHS podría traducirse en una menor participación en los comicios, lo que afectaría directamente la representación de estos grupos en el Congreso. Además, la campaña coincide con una retórica presidencial cada vez más agresiva contra la inmigración, lo que aumenta la sensación de vulnerabilidad entre millones de residentes no ciudadanos, muchos de los cuales tienen familiares con derecho al voto.

A medida que se acercan las elecciones del 3 de noviembre, se espera que el DHS intensifique aún más su campaña en redes sociales y que Trump continúe agitando el fantasma del fraude electoral. Los observadores electorales y los tribunales estatales ya se preparan para posibles impugnaciones y recursos legales. Mientras tanto, la comunidad internacional, incluida Chile, sigue con atención un proceso que podría tener implicancias globales. En Enfoque Digital continuaremos informando sobre los desarrollos de esta controversia que pone a prueba la confianza en el sistema electoral estadounidense.