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Trump llega a las midterms en su peor momento: aprobación cae al 31% y los demócratas aventajan en las encuestas

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A solo quince días de las elecciones de mitad de mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta el momento más crítico de su carrera política: su tasa de aprobación ha caído al 31%, el nivel más bajo registrado desde que asumió la presidencia, según el último sondeo de Reuters e Ipsos. La contienda, que definirá el control del Congreso y el futuro de su agenda, se desarrolla en un ambiente de creciente descontento ciudadano por el aumento del costo de la vida, la inflación en los combustibles y las secuelas de la guerra contra Irán. Los demócratas, mientras tanto, aventajan a los republicanos por 47% contra 35% en la intención de voto, la mayor diferencia en lo que va del ciclo electoral.

El escenario es particularmente adverso para el mandatario republicano, quien ha intensificado sus ataques verbales contra sus rivales políticos en un intento por movilizar a su base. Durante un mitin en Kansas, Trump recurrió a imágenes alarmistas sobre disturbios en Francia para advertir, sin evidencia alguna, que la violencia se desataría en Estados Unidos si los republicanos no ganan. Sus discursos, cargados de retórica antiinmigrante y antimusulmana, reflejan la estrategia de un líder que busca recuperar terreno perdido ante un electorado cada vez más preocupado por la economía doméstica.

El descontento económico y la caída en las encuestas

La preocupación por el precio de los combustibles se ha convertido en el principal lastre para la popularidad de Trump. Desde el inicio del conflicto con Irán a fines de febrero, la gasolina ha subido cerca de un 45%, mientras que el diésel ha experimentado un incremento de casi el 80% desde comienzos de año. Esta situación golpea especialmente a los agricultores, quienes pagan más de 2,5 dólares por galón para abastecer sus tractores en plena temporada de cosecha. Consciente de ello, el presidente anunció en Park City, Kansas, un plan de 8.000 millones de dólares en ayudas para compensar los costos del diésel agrícola. «Esta noche, también me complace anunciar que el Departamento de Agricultura lanzará un nuevo programa de ayuda para el combustible de la cosecha», declaró Trump durante el mitin.

Sin embargo, la medida no ha logrado contener el malestar. El acuerdo alcanzado la semana pasada con el presidente ruso, Vladimir Putin, para liberar cientos de miles de barriles de combustible, ha generado fuertes críticas dentro del propio Partido Republicano. El exvicepresidente Mike Pence, quien rompió relaciones con Trump tras el asalto al Capitolio, calificó la maniobra como un error estratégico: «Estados Unidos no debería estar lanzando un salvavidas a la máquina de guerra de Putin», escribió en la red social X. «Ahora es el momento de mantenerse firmes contra la agresión rusa, como lo hicimos durante la primera Administración Trump. Putin no quiere la paz. Putin quiere Ucrania». El anuncio, además, no ha tenido el efecto esperado: los precios de los combustibles apenas se han movido.

La batalla por el Senado y el avance demócrata

A pesar de los malos números, Trump se ha lanzado a una gira frenética por una veintena de estados considerados clave, algunos visitados hasta en tres ocasiones, como Texas. Allí, el candidato republicano al Senado, Ken Paxton, se encuentra por detrás del demócrata James Talarico en una contienda que podría ser decisiva para que los progresistas recuperen la mayoría en la Cámara Alta. Los principales sondeos coinciden en que los demócratas tienen altas probabilidades de arrebatar el control de la Cámara de Representantes, donde se renuevan los 450 escaños, mientras que la lucha por el Senado se concentra en siete estados: Alaska, Iowa, Kansas, Míchigan, Ohio, Maine y Texas, según el informe de The Cook Political Report.

El avance demócrata en territorios tradicionalmente republicanos, como Kansas, donde no ganan un escaño en el Senado desde 1932, evidencia el cambio de humor del electorado. El pastor metodista Adam Hamilton, de 62 años, está a un paso de romper esa sequía política y los sondeos lo muestran en un empate técnico con el republicano Roger Marshall. La ventaja demócrata en las encuestas alimenta la esperanza de una «ola azul» que podría voltear el equilibrio de poder en el Capitolio y abrir la puerta a un posible juicio político contra Trump.

Con la economía como principal preocupación y un descontento que se extiende por las zonas rurales, el presidente enfrenta el desafío de revertir una tendencia que, según los analistas, podría costarle a su partido el control del Congreso. Los próximos quince días serán cruciales para definir no solo el futuro de su mandato, sino también el rumbo político de Estados Unidos. La recta final de las midterms se perfila como un referéndum sobre la gestión de Trump, cuyo resultado podría reconfigurar el poder legislativo y marcar un punto de inflexión en su presidencia.