Puedes cambiar la voz (gratis). Primero lee el título y luego la noticia.
Una inesperada polémica protagonizaron este viernes el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, y el exministro de Justicia e histórico militante de la UDI, Hernán Larraín, en el marco del escándalo por la rebaja de condenas a violadores y abusadores sexuales de menores. El cruce de declaraciones se originó luego de que Larraín emitiera una declaración pública para aclarar los alcances de la ley de 2022 que excluye de este beneficio a los agresores sexuales de niños, precisando que el espíritu de la norma establecía que “no procedía aplicar el principio de irretroactividad”.
La controversia se enmarca en la defensa que ha realizado el Gobierno del Presidente José Antonio Kast respecto de la rebaja de penas que habría beneficiado a 56 abusadores y violadores de menores. Larraín, quien fuera secretario de Estado durante el segundo mandato de Sebastián Piñera, salió al paso de los argumentos oficialistas y publicó en redes sociales un análisis jurídico donde sostuvo que la Corte Suprema ha modificado su criterio inicial y ha rechazado la entrega del beneficio, “reconociendo que la rebaja de condena no está comprendida en el principio de irretroactividad penal”.
La arremetida de Squella contra Larraín
Lejos de discutir los argumentos jurídicos esgrimidos por Larraín, el senador y timonel republicano optó por un comentario irónico y cargado de alusión histórica. “Qué valioso habría sido tener vigente esta ley en la época de Paul Schäfer, ¿no crees Hernán?”, disparó Squella en la misma red social, refiriéndose al vínculo que por años mantuvo Larraín con la Colonia Dignidad y su líder, Paul Schäfer, quien fue condenado por abusos sexuales contra menores, entre otros delitos.
La alusión de Squella apunta a un episodio que ha perseguido políticamente a Larraín: su defensa pública de los colonos germanos tras las primeras denuncias y allanamientos, lo que incluso le valió acusaciones de encubrimiento. Posteriormente, el exministro aseguró haberse alejado de la comunidad al conocer el tenor de las acusaciones. El comentario del presidente republicano no solo reavivó esa polémica, sino que también tensó aún más el ambiente al interior del oficialismo, donde la UDI y Republicanos compiten por hegemonía.
Impacto en el oficialismo y proyecciones del caso
La declaración de Larraín y la réplica de Squella evidencian una fractura en la coalición de gobierno en torno a un tema de alta sensibilidad social como es la protección de la infancia y el tratamiento penal de los delitos sexuales. Mientras Larraín buscaba despejar dudas sobre la correcta aplicación de la ley, el líder republicano optó por cuestionar su historial, lo que podría profundizar las diferencias internas y afectar la coordinación legislativa en materias de justicia.
El caso de las 56 rebajas de condenas sigue generando repercusiones políticas y judiciales. Se espera que en los próximos días tanto el Gobierno como los partidos oficialistas deban fijar una postura común frente a los cuestionamientos, mientras organizaciones de víctimas y defensores de la infancia exigen certezas sobre la aplicación de la normativa. La tensión entre Larraín y Squella anticipa un debate más amplio sobre la responsabilidad política y los límites de la crítica en medio de un escándalo que golpea la confianza pública.
















