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La infraestructura de transporte de Países Bajos no está preparada para el tránsito militar de la OTAN en caso de conflicto, según concluye un informe del Tribunal de Cuentas neerlandés publicado este mes. El organismo advierte que las rutas de tránsito militar —conocidas técnicamente como corredores— no cumplen con los acuerdos de la alianza para grandes transportes, y estima que se necesitan al menos 9.500 millones de euros para adecuar carreteras, puentes y ferrocarriles al paso de tanques, vehículos blindados y sistemas de armamento pesado. La advertencia cobra relevancia en un contexto de aumento de la inestabilidad geopolítica en Europa, donde la quinta economía de la Unión Europea juega un papel estratégico como puerta de entrada al continente.
Países Bajos suele presentarse como un hub logístico global gracias a su ubicación privilegiada junto a Francia, Bélgica y Alemania, y al mar del Norte. El puerto de Róterdam y el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol son infraestructuras clave, y su red ferroviaria conecta con Bruselas, Londres o Fráncfort en pocas horas. Sin embargo, esa misma posición estratégica lo convertiría en un punto crítico para el despliegue militar de la OTAN en caso de guerra en suelo europeo. El informe del Tribunal de Cuentas señala que, de producirse un conflicto, gran parte de los recursos militares de la alianza entrarían por los puertos neerlandeses, pero las carreteras, vías férreas y puentes actuales no resistirían ese tipo de tráfico.
El informe del Tribunal de Cuentas y los requisitos de la OTAN
El organismo fiscalizador detalla que entre los requisitos militares señalados por el alto mando de la OTAN se incluyen, por ejemplo, las alturas de los viaductos o los puentes ferroviarios que soporten vagones con cargas pesadas. El cálculo de los expertos cifra la inversión necesaria en 4.500 millones de euros en mejoras de las que también se beneficiarían los ciudadanos, y unos 5.000 millones de euros adicionales para cumplir estrictamente con los requisitos militares. En 2023, la Unión Europea designó una serie de corredores para el transporte rápido de material militar, pero el Tribunal advierte que algunos vehículos de grandes dimensiones no podrían circular por la parte neerlandesa de esas rutas especiales, ya sea porque las carreteras son demasiado estrechas o porque los puentes no aguantarían el peso. En el caso del ferrocarril, el informe indica que como esta clase de material precisa de un transporte más ancho, «los trenes que circulen en sentido contrario no podrían hacerlo, o tendrían que desviarse», con el consiguiente disturbio y retrasos para la ciudadanía.
El ministro de Infraestructuras y Gestión del Agua, Vincent Karremans, reconoció en una carta remitida al Congreso en marzo pasado que el Gobierno afronta un déficit total de 80.000 millones de euros para proyectos de equipamientos a escala nacional. «No se puede hacer todo, ni se puede hacer todo al mismo tiempo», declaró entonces el titular, quien hizo un llamamiento al Parlamento para «tomar juntos decisiones difíciles». En su respuesta por carta al Tribunal de Cuentas, Karremans abundó en que «gran parte de la infraestructura nacional está obsoleta y con necesidad de mantenimiento», pero «no se dispone de recursos financieros suficientes para ponerla a punto al ritmo necesario». De ahí que se esté llevando a cabo una «reordenación de las prioridades» para el mantenimiento de las infraestructuras «que garanticen el transporte militar a gran escala a través del país», y para mantener a su vez «el funcionamiento de la sociedad con la mayor normalidad posible».
Impacto en la seguridad europea y próximos pasos
El informe del Tribunal de Cuentas subraya que, incluso en tiempo de paz, existen transportes militares regulares, y el Servicio Nacional de Tráfico colabora con el Ministerio de Defensa para adaptarse al estado diario del tráfico. En caso de conflicto, tener que cambiar de ruta puede suponer un problema si una pasarela es demasiado baja, un puente necesita reparaciones o unas traviesas están hundidas en algún tramo de la vía del tren. Si bien el trazado exacto de los corredores militares es secreto por razones de seguridad, Defensa colgó en 2021 en su web una nota donde decía que «se habilitarán tres distribuidos geográficamente por Países Bajos», que incluyen vías por carretera, ferrocarril y vías navegables, adaptadas al material más grande y pesado.
La advertencia del Tribunal de Cuentas neerlandés se produce en un momento en que la OTAN ha reforzado su flanco este tras la invasión rusa de Ucrania, y los países europeos aumentan sus presupuestos de defensa. La infraestructura de transporte es un componente esencial de la movilidad militar, y la falta de adecuación podría retrasar la respuesta de la alianza ante una crisis. El Gobierno neerlandés deberá ahora decidir cómo financiar las millonarias inversiones necesarias, en un contexto de restricciones fiscales y competencia por recursos con otras áreas prioritarias como la transición energética o la vivienda. El informe no establece plazos concretos, pero los expertos coinciden en que la urgencia geopolítica exige actuar con celeridad. La seguridad de Europa depende, en parte, de que rutas como las neerlandesas estén a la altura de las circunstancias.
















