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Movimiento estudiantil serbio pone fin a 14 años de dominio de Vučić tras histórica victoria electoral




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El movimiento estudiantil serbio se proclamó vencedor de las elecciones parlamentarias anticipadas celebradas en Serbia, poniendo fin a 14 años de dominio político del presidente Aleksandar Vučić y su Partido Progresista Serbio (SNS). La agrupación, denominada Lista Estudiantil – ¡Los Estudiantes Ganan!, surgió como respuesta a la tragedia del 1 de noviembre de 2024, cuando una marquesina de hormigón se derrumbó frente a la estación de tren de Novi Sad, causando la muerte de 16 personas. Desde entonces, lo que comenzó como bloqueos de calles y protestas semanales se transformó en un movimiento nacional contra la corrupción y la negligencia gubernamental, atrayendo a amplios sectores de la sociedad serbia.

El derrumbe de la marquesina fue interpretado por los críticos como un símbolo de la corrupción generalizada, vinculando la renovación de la estación con el gobierno de Vučić. Helena Ivanov, del grupo de expertos Henry Jackson Society, señaló que «la gota que colmó el vaso fue el derrumbe de la marquesina», un momento emotivo que encendió una chispa y desencadenó una campaña nacional de marchas y eventos que conquistó los corazones y las mentes de los serbios como ningún partido de la oposición lo había hecho anteriormente. Así, las protestas estudiantiles semanales que exigían justicia en los campus universitarios y las calles pronto se expandieron para incluir a agricultores, actores y jueces, configurando un movimiento transversal.

El movimiento estudiantil serbio se impone en las urnas

La victoria electoral se produjo tras casi dos años de movilizaciones que erosionaron el apoyo al SNS. En enero de 2025, el primer ministro serbio dimitió «para apaciguar las tensiones», y en marzo de 2025 Belgrado fue escenario de la mayor protesta antigubernamental de la historia del país. A pesar de no tener líderes claros ni experiencia política, el movimiento estudiantil serbio presentó candidatos para los 250 escaños parlamentarios, aunque ninguno de ellos era estudiante. Entre los candidatos destacó el cardiólogo Ilija Srdanović, quien afirmó que «la energía es imparable» y que ofrecían «los valores fundamentales de una sociedad civilizada, que este régimen anterior les arrebató».

La organización del movimiento se basó en asambleas y plenos estudiantiles, lo que les permitió canalizar el impulso emocional en una estructura adecuada. Según Helena Ivanov, «han logrado canalizar ese impulso emocional en una organización adecuada y enseñar a la gente cómo garantizar la imparcialidad en los colegios electorales». Este enfoque fue clave para superar la desorganización inicial y convertir el descontento en una fuerza electoral capaz de desafiar al aparato del SNS. La victoria se celebró en Belgrado, Novi Sad y Niš, donde los simpatizantes se congregaron en un ambiente de euforia, y los estudiantes proclamaron en redes sociales: «Serbia es libre».

Desafíos y proyecciones del movimiento estudiantil serbio

Ahora, tras ganar las elecciones, el movimiento estudiantil serbio enfrenta el reto de superar su desorganización y nombrar a un primer ministro, para lo cual no hay un candidato claro. La victoria también se vio simbolizada por el desmantelamiento del llamado Ćaciland, un campamento de tiendas de campaña a favor de Vučić instalado hace 18 meses en el Parque de los Pioneros, en el centro de Belgrado, frente al parlamento serbio. Las vallas metálicas fueron derribadas entre gritos de «¡Vučić se va!». Este hecho marcó el fin de una era política y el inicio de una nueva etapa para Serbia.

El movimiento deberá ahora traducir el apoyo popular en gobernabilidad, enfrentando la compleja tarea de formar un gobierno y abordar las demandas de justicia y transparencia que lo llevaron al poder. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos en un país clave de los Balcanes. La victoria de la Lista Estudiantil representa un cambio generacional y un llamado de atención sobre la importancia de la participación ciudadana y la rendición de cuentas en las democracias contemporáneas.