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La Universidad Alberto Hurtado (UAH) se convirtió en la primera casa de estudios superiores de Chile en habilitar una sala exclusiva con cápsulas de descanso para que sus estudiantes puedan dormir siesta durante los tiempos libres. La iniciativa, inaugurada hace tres semanas en el Campus Patrimonial ubicado en Almirante Barroso 10, en el centro de Santiago, consiste en cubículos rectangulares de 92 centímetros de ancho —el mismo que una cama de una plaza— y 95 centímetros de alto, distribuidos como literas, donde los universitarios pueden recostarse en un colchón individual, cargar su teléfono y desconectarse del ajetreo académico.
La implementación de estas cápsulas responde a una creciente preocupación por el bienestar estudiantil en la educación superior chilena, donde las largas jornadas de clases, el estudio y las actividades extracurriculares suelen derivar en altos niveles de estrés y falta de descanso. La UAH, fundada en 1997 y con un fuerte sello jesuita, ha impulsado diversas iniciativas de acompañamiento académico y pastoral, pero esta es la primera vez que apuesta por un espacio físico dedicado exclusivamente al descanso reparador. La inspiración proviene del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), una universidad en Guadalajara, México, que ya contaba con un sistema similar.
Cápsulas de descanso: una inspiración mexicana que llega a Santiago
La vicerrectora académica de la UAH, Antonia Larraín, fue quien impulsó el proyecto tras conocer las cápsulas en una visita al ITESO. Según relató, al verlas se convenció de inmediato de que “esto es lo que necesitan los estudiantes”. La autoridad universitaria explicó que la iniciativa se enmarca en una política de cuidado integral de los alumnos, que considera no solo el rendimiento académico sino también la salud mental y el bienestar emocional. “Queremos que el campus sea su casa”, señaló Larraín, resumiendo el espíritu de la medida.
Las cápsulas, fabricadas con materiales aislantes y un diseño ergonómico, permiten a los estudiantes reservar un turno de hasta 30 minutos para dormir. Cada cubículo cuenta con una pequeña repisa y conexiones USB para cargar dispositivos móviles, además de una cortina que garantiza privacidad. La sala, ubicada en un sector de bajo tránsito del campus, tiene capacidad para seis personas simultáneamente y funciona de lunes a viernes entre las 8:30 y las 20:00 horas. El acceso se gestiona mediante una aplicación móvil que permite reservar horarios y evitar aglomeraciones.
Impacto en el bienestar estudiantil y proyecciones de la iniciativa
Desde su apertura, la sala de cápsulas ha tenido una alta demanda. Según datos preliminares de la universidad, un centenar de estudiantes ya ha utilizado el servicio al menos una vez, y la ocupación promedio supera el 70% en horarios peak, como el mediodía y las primeras horas de la tarde. Los alumnos consultados valoraron la iniciativa, señalando que les permite recuperar energía entre clases y mejorar su concentración. “Antes dormía sobre una mesa en la biblioteca; ahora tengo un espacio digno y silencioso”, comentó una estudiante de periodismo que prefirió no ser identificada.
La universidad evalúa ampliar el número de cápsulas y replicar el modelo en otras sedes, como el Campus Los Leones. Asimismo, se está considerando incorporar charlas sobre higiene del sueño y técnicas de relajación, en conjunto con la unidad de salud estudiantil. Para Larraín, el éxito de la medida demuestra que las universidades deben adaptarse a las necesidades reales de los jóvenes. “No se trata solo de infraestructura, sino de un cambio cultural en la forma en que entendemos la vida universitaria”, concluyó la vicerrectora. La UAH espera que otras instituciones chilenas sigan el ejemplo y que el descanso deje de ser un lujo para convertirse en un derecho dentro de los campus.















