Advertisement

Economía de Estados Unidos crece 3,4% en el tercer trimestre impulsada por la inteligencia artificial

0:00 / --:-- Locución HD

La economía de Estados Unidos sorprendió a los mercados al crecer un 3,4% en tasa anualizada durante el tercer trimestre de 2026, impulsada principalmente por la expansión de la industria de la inteligencia artificial (IA), según informó este jueves la Oficina federal de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés). El dato representa una aceleración de 1,2 puntos porcentuales respecto al 2,2% registrado en el trimestre anterior y supera las proyecciones de los analistas, que anticipaban un crecimiento más moderado. En tasa trimestral, comparable con las mediciones europeas, el PIB estadounidense avanzó un 0,8% entre junio y septiembre.

El dinamismo de la mayor economía del mundo se explica por el aumento de la inversión privada, especialmente en centros de datos, semiconductores y software especializado en inteligencia artificial, así como por el consumo de los hogares, que se mantuvo robusto pese a las tasas de interés elevadas. Este desempeño consolida la tendencia de crecimiento que Estados Unidos ha mostrado desde la recuperación pospandemia y refuerza su posición como motor de la economía global, en un contexto de desaceleración en Europa y China.

Inteligencia artificial: el nuevo motor del crecimiento económico

La inversión en inteligencia artificial se ha convertido en el principal catalizador del crecimiento estadounidense. Grandes tecnológicas como Microsoft, Google, Amazon y Meta han acelerado la construcción de infraestructura para entrenar modelos de IA, lo que ha impulsado la demanda de chips, servidores y energía. Según la BEA, la inversión fija no residencial creció a un ritmo anualizado del 6,5%, con un aporte significativo del sector tecnológico. Este fenómeno ha generado un efecto multiplicador en la economía, creando empleos especializados y dinamizando sectores conexos como la construcción y los servicios públicos.

El consumo de los hogares, que representa cerca del 70% del PIB, también contribuyó al crecimiento, con un aumento del 2,8% anualizado. Los economistas atribuyen esta fortaleza al mercado laboral sólido, con una tasa de desempleo que se mantiene en torno al 3,8%, y al aumento de los salarios reales. Sin embargo, persisten riesgos: la inflación subyacente sigue por encima de la meta del 2% de la Reserva Federal, lo que podría llevar al banco central a mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo.

Impacto global y perspectivas para la economía chilena

El crecimiento de Estados Unidos tiene implicancias directas para Chile, especialmente para la industria minera. Un mayor dinamismo económico en ese país suele traducirse en una mayor demanda de cobre, principal exportación chilena, lo que podría sostener el precio del metal y beneficiar a la Región de Atacama. Analistas de Cochilco han señalado que la inversión en IA y energías limpias en Estados Unidos incrementará la necesidad de cobre para infraestructura eléctrica y centros de datos, lo que representa una oportunidad para la minería nacional.

No obstante, el informe de la BEA también advierte sobre la volatilidad de los mercados financieros y la posibilidad de que la Reserva Federal endurezca aún más su política monetaria si la inflación no cede. Para Chile, esto podría implicar un tipo de cambio más volátil y condiciones de financiamiento más restrictivas. El gobierno chileno y los expertos locales seguirán de cerca las próximas decisiones del banco central estadounidense, que se reunirá en noviembre. Mientras tanto, el dato del 3,4% refuerza la narrativa de una economía estadounidense resiliente, impulsada por la innovación tecnológica, que seguirá marcando el ritmo de la economía mundial en los próximos trimestres.