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Cuestionan viaje VIP del subsecretario Máximo Pavez en avión de la FACH a República Dominicana

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El traslado solitario del subsecretario del Interior, Máximo Pavez, a bordo de una aeronave institucional hacia el Caribe ha desatado un intenso debate nacional sobre el uso de recursos fiscales. Cálculos conservadores basados en el consumo de combustible de un avión Gulfstream IV de propiedad de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) indican que el viaje de ida y vuelta a República Dominicana bordea los 30 millones de pesos chilenos, considerando gasto en carburante, lubricantes, tasas aeronáuticas e impuestos operacionales.

La misión oficial respondía a la participación de Chile en la reunión de la coalición anticarteles (A3C), organizada por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. Sin embargo, la decisión de utilizar una aeronave con capacidad para hasta 14 pasajeros exclusivamente para el transporte de una sola autoridad ministerial generó cuestionamientos inmediatos, los cuales se acrecentaron tras la divulgación de una fotografía tomada por el propio subsecretario al interior de la cabina ejecutiva.

Polémica por costos y uso solitario de aeronave institucional

De acuerdo con datos técnicos de sitios especializados, un avión de estas características demanda un consumo aproximado de 480 galones de kerosene por hora de vuelo. Considerando la distancia entre el Grupo 10 de la FACH, ubicado en Pudahuel, y Santo Domingo, el trayecto implica cerca de 16 horas totales de vuelo ida y vuelta, traduciéndose en un gasto significativo solo en combustible, al que se suman unos 300 dólares por concepto de tasas de aterrizaje, estacionamiento y asistencia en tierra.

Ante los cuestionamientos públicos, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, defendió la necesidad de presencia gubernamental en el encuentro internacional, argumentando que el país debía estar representado. No obstante, el secretario de Estado reprochó duramente la actitud de su segundo al mando, calificando la difusión de la imagen como un profundo error que perjudica la imagen pública del Ejecutivo y señalando que no correspondía hacer alarde de la forma de transporte.

Reacciones políticas y falta de planificación

Fuentes ligadas al sector de la Defensa señalaron que el uso del Gulfstream —aeronave reservada habitualmente para traslados urgentes y de alto nivel debido a su autonomía sin escalas— se debió a una supuesta falta de disponibilidad de pasajes en vuelos comerciales. Dicha justificación abrió un nuevo flanco de crítica respecto a la planificación logística gubernamental, sobre todo al contrastar con la postura de austeridad impulsada en los desplazamientos internacionales.

Mientras sectores políticos exigen mayores antecedentes sobre los criterios de asignación de recursos aéreos fiscales, el episodio continúa generando comparaciones en la opinión pública nacional y repercusiones en la agenda legislativa y gubernamental, poniendo el foco en los estándares de probidad y prudencia en el uso de bienes del Estado.