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La Región de Atacama alberga una cartera de 156 proyectos de inversión por US$40.887 millones, principalmente en minería, energía e infraestructura, según reveló el estudio Atacama: Motores productivos, inversión y talento para el desarrollo regional, elaborado por la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) e Inacap. El documento fue presentado el 20 de octubre de 2026 en Copiapó y entregado al Presidente de la República, José Antonio Kast, en el marco de Expo FOREDE 2026. El informe concluye que la materialización de estas inversiones enfrenta desafíos que van más allá del financiamiento, como restricciones de infraestructura, la agilización de permisos y la preparación de trabajadores y proveedores capaces de participar en las nuevas operaciones.
El diagnóstico adquiere relevancia en un contexto regional marcado por la dependencia de la minería y la necesidad de diversificar la economía. Atacama, que aporta una parte significativa de la producción nacional de cobre, enfrenta el desafío de transformar una cartera de proyectos en desarrollo efectivo. El estudio distingue dos escenarios: una Trayectoria Tendencial, con 76 proyectos por US$17.417 millones que ya cuentan con cronogramas definidos o ingeniería de detalle, y una Trayectoria de Activación, que suma otros 80 proyectos en tramitación y eleva la inversión total a US$40.887 millones. Esta diferencia es crucial, ya que los proyectos del segundo grupo aún dependen de superar etapas administrativas, técnicas y económicas para concretarse.
Impacto económico y laboral: cifras que dimensionan la oportunidad
El estudio proyecta que, durante la construcción, Atacama retendría entre el 31% y el 32% del impacto total estimado sobre el PIB, mientras el resto se distribuiría hacia otros territorios que suministran ingeniería, maquinaria, materiales y servicios. En cuanto al empleo, los 76 proyectos más avanzados declaran 27.451 puestos temporales de construcción y 5.713 empleos para la operación. Al incorporar los 80 proyectos adicionales, las cifras ascienden a 56.215 puestos temporales de construcción y 19.070 empleos operativos. Sin embargo, el informe aclara que estos valores corresponden a empleos declarados por los titulares de los proyectos y no necesariamente a vacantes disponibles ni a contrataciones netas.
El modelo económico utilizado por la CPC e Inacap estima que, si se materializan los 76 proyectos más avanzados, el PIB regional aumentaría en un 9,6%, con un efecto laboral equivalente a 11.001 puestos en la economía regional. Si se suman los 80 proyectos restantes, el impacto potencial asciende a un 25,6% del PIB regional y a 23.971 puestos de trabajo equivalentes. Estas proyecciones subrayan la importancia de generar condiciones para que las inversiones se concreten y sus beneficios se queden en Atacama.
Desafíos para la ejecución: permisos, infraestructura y talento local
El estudio identifica tres nudos críticos para aprovechar la cartera de inversiones. En primer lugar, la agilización de permisos sectoriales y ambientales, que pueden retrasar el inicio de las obras. En segundo lugar, las restricciones de infraestructura, como la disponibilidad de agua, energía y conectividad vial, especialmente en zonas alejadas. Y en tercer lugar, la preparación de trabajadores y proveedores locales para que puedan participar en las distintas fases de los proyectos, desde la construcción hasta la operación. La CPC e Inacap enfatizan que la existencia de grandes inversiones no garantiza automáticamente que los beneficios económicos y laborales permanezcan en la región, por lo que se requiere una estrategia coordinada entre el sector público y privado.
En ese sentido, el informe plantea la necesidad de fortalecer la formación técnico-profesional y la capacitación en oficios vinculados a la minería, la energía y la construcción. Inacap, como institución de educación superior, tiene un rol relevante en la formación de capital humano, pero se requiere un esfuerzo articulado con los liceos técnicos, los programas de aprendices y las empresas para cerrar brechas de competencias. Asimismo, se sugiere desarrollar proveedores locales con estándares de calidad y capacidad de escalamiento, de modo que puedan integrarse a las cadenas de suministro de los grandes proyectos.
Proyecciones y llamado a la acción
El estudio fue entregado al Presidente de la República en el marco de Expo FOREDE 2026, lo que refleja la importancia de la actividad minera y energética para el desarrollo regional. Las autoridades y gremios empresariales coinciden en que Atacama tiene una oportunidad histórica para impulsar su economía, pero advierten que se requiere superar los obstáculos identificados. La materialización de los proyectos permitiría no solo generar empleo durante la construcción, sino también consolidar una base productiva para las próximas décadas.
El informe concluye que la trayectoria de activación, que incorpora los 80 proyectos en tramitación, podría elevar el PIB regional en un 25,6% y generar un efecto equivalente a casi 24 mil puestos de trabajo. Para ello, será fundamental que los plazos de permisos se cumplan, que la infraestructura crítica se desarrolle y que la región cuente con el talento necesario. La CPC e Inacap hicieron un llamado a las autoridades, empresas y instituciones educativas a trabajar de manera colaborativa para que Atacama no solo atraiga inversiones, sino que también retenga una mayor proporción de sus beneficios.
















