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La realidad oculta del Aeropuerto de Santiago: hombre relata 10 años viviendo en el terminal aéreo

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La realidad de las personas que viven en el Aeropuerto de Santiago volvió a la palestra pública luego de que el youtuber Richi Conoce difundiera un registro audiovisual en el que conversó con algunos de los individuos que pernoctan a diario en el terminal aéreo. Uno de los casos más llamativos es el de Luis Vidal, un hombre en situación de calle que lleva aproximadamente 10 años durmiendo en las instalaciones del aeropuerto. Su testimonio, recogido en el video, revela las condiciones de vida de este grupo y las normas implícitas de convivencia que han debido adoptar para no ser expulsados del recinto.

El fenómeno de las personas sin hogar que utilizan el Aeropuerto de Santiago como refugio nocturno no es nuevo. Hace algunas semanas, se dio a conocer que más de 60 personas vivían en el terminal. Sin embargo, tras la difusión de una serie de incivilidades —como el consumo de alcohol o relaciones sexuales en el lugar—, el número habría disminuido considerablemente. A pesar de ello, el video de Richi Conoce muestra que la problemática persiste y que detrás de cada caso hay historias de vida marcadas por la vulnerabilidad social. La situación expone la falta de soluciones habitacionales para las personas en situación de calle en la Región Metropolitana.

Luis Vidal y su testimonio de una década en el aeropuerto

En conversación con el youtuber, Luis Vidal explicó que llegó al aeropuerto hace 10 años “a puro pernoctar acá”. Según relató, su rutina consiste en dormir en el terminal y luego salir a la ciudad de Santiago durante el día. “Pernoctamos y después salimos a Santiago. Nos dejan pasar al baño, pero con la condición de dejar siempre limpio”, señaló. El hombre también confesó su anhelo de tener una vivienda: “Me gustaría tener una casita y construir todo de a poco. Mis familiares fallecieron, así que estoy solo”. Sus palabras reflejan la soledad y la falta de redes de apoyo que enfrentan muchas personas en esta situación.

Otro de los entrevistados, identificado como Francisco, relató que ha tenido la suerte de no protagonizar problemas, aunque reconoció que otros sí los generan. “Es cosa de uno saber cuidarse y saber convivir con las demás personas. Lo importante es siempre el respeto”, afirmó. Incluso, mencionó tener un canal de YouTube, lo que da cuenta de que no todos los que pernoctan en el aeropuerto responden al estereotipo de persona completamente desvinculada. La convivencia, según los testimonios, se basa en normas no escritas como mantener la limpieza y no molestar a los pasajeros. “Solo venimos a dormir, no queremos molestar a los pasajeros”, enfatizó Luis Vidal.

Un giro esperanzador: trabajo y lista de espera para una casa de acogida

Tras la viralización del video, Richi Conoce compartió una actualización que cambió el tono de la historia. “Una actualización que me alegró mucho: uno de los que aparece en este video me escribió hace un par de días para contarme que consiguió trabajo, la Fundación Nuestra Casa fue a verlos, y quedó en lista de espera para una casa de acogida”, informó el creador de contenido. Este hecho demuestra que la visibilización del problema puede generar respuestas concretas de organizaciones sociales y, eventualmente, de las autoridades. La Fundación Nuestra Casa es una entidad que trabaja con personas en situación de calle y que, en este caso, habría actuado tras conocer la realidad del aeropuerto.

El caso de Luis Vidal y sus compañeros pone de relieve la necesidad de políticas públicas efectivas para abordar la situación de calle en Chile. Si bien el Aeropuerto de Santiago es un espacio privado con acceso restringido, la presencia de personas durmiendo en sus instalaciones evidencia la falta de albergues y programas de reinserción. La historia también invita a reflexionar sobre la estigmatización que sufren estas personas y la importancia de tratarlas con dignidad. Mientras algunos han logrado avances, como el caso del entrevistado que consiguió empleo, otros aún esperan una oportunidad para salir de la calle. La viralización del video y la respuesta de la fundación son un primer paso, pero el desafío de garantizar una vida digna para todos sigue pendiente.