El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono de su retórica contra Cuba y llamó a los exiliados cubanos a movilizarse para las elecciones de medio mandato (midterms) que se celebrarán el próximo 3 de noviembre, en un contexto donde los sondeos anticipan un escenario adverso para el Partido Republicano. Durante un mitin en Fort Myers, Florida, Trump afirmó: “Nos ocuparemos de Cuba después de Irán”, y agregó que enviará al secretario de Estado, Marco Rubio, a “cerrar el acuerdo”. La declaración se produce en medio de una ofensiva diplomática y comunicacional sin precedentes del gobierno estadounidense hacia la isla caribeña.
La estrategia de la Casa Blanca combina la presión económica y militar con un llamado directo a la población cubana para provocar un cambio de régimen. Desde principios de año, Estados Unidos mantiene un embargo petrolero sobre Cuba y, tras la operación militar en Venezuela que culminó con la detención de Nicolás Maduro, Trump desplegó un operativo naval para cercar la isla. Esta situación ha generado una crisis humanitaria en Cuba, con escasez de combustibles y suministros básicos debido a la falta de energía para la red eléctrica. En paralelo, el gobierno republicano busca capitalizar el descontento de la comunidad cubanoamericana en Florida, un estado clave que podría cambiar de manos en los comicios legislativos.
La doctrina Donroe y el rol de Marco Rubio
El secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubanoamericano, ha asumido un papel protagónico en la operación. A través de sus redes sociales, Rubio publicó un mensaje dirigido a los cubanos: “Ahora es el momento. La decepción de promesas fallidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de solo unos pocos; aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean a través de una asociación discreta con la CIA”. Horas antes, el Departamento de Estado había advertido sobre posibles acciones, refiriéndose a la “Doctrina Donroe” en acción: “Cuando el socialismo y el comunismo están en nuestra puerta de casa, y nada está más cerca de nuestra puerta de casa que Cuba, el Presidente está tomando acción”.
En la misma línea, el Comando Sur del ejército estadounidense, a través de su comandante, el general Francis L. Donovan, instó al pueblo cubano a actuar: “El futuro de Cuba pertenece a quienes actúan. Aprovechen el momento y construyan el cambio que desean ver. Basta de promesas rotas, corrupción rampante o tolerar a una clase elitista que vive en el lujo mientras los ciudadanos son ignorados. Ahora es el momento”. La CIA también se sumó a la campaña con un mensaje similar, alentando a quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba a aprovechar la oportunidad mediante una “colaboración discreta” con la agencia. Estos mensajes coordinados reflejan una estrategia orquestada para desestabilizar al gobierno cubano y movilizar el apoyo interno.
Impacto en la comunidad cubana y proyecciones electorales
La arremetida contra Cuba tiene un claro cálculo electoral. Florida es uno de los estados bisagra que podría definir el control del Congreso en las elecciones de medio mandato, y la comunidad cubana exiliada representa un bloque de votantes significativo. Trump busca energizar a este electorado con un discurso anticomunista y promesas de mano dura contra el régimen castrista. Sin embargo, la retórica belicosa también genera inquietud entre algunos sectores que temen una escalada militar. El mandatario ha insistido en que no será necesaria una operación militar, y su plan se centra en “ahogar” económicamente a la isla para forzar una revuelta interna, con un aumento de la presencia de la CIA en territorio cubano.
La situación en Cuba sigue siendo crítica, con una población que enfrenta cortes de energía y escasez de alimentos y medicinas. Mientras tanto, la administración Trump redobla su apuesta por un cambio de régimen antes de las elecciones, utilizando todos los recursos comunicacionales a su alcance. El desenlace de esta estrategia dependerá tanto de la respuesta interna en Cuba como de la capacidad de movilizar a los exiliados en Florida. Con las midterms a la vista, el gobierno republicano parece decidido a convertir la política hacia Cuba en un tema central de la campaña, apostando a que el anticomunismo y la promesa de un futuro democrático para la isla resonarán en las urnas.









