La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) dio a conocer este viernes su proyección para el sector minero nacional, anticipando una caída de 8,4% en la producción de cobre de Chile en 2026. El organismo técnico dependiente del Ministerio de Minería fundamentó su estimación en una serie de factores que afectarán el desempeño de la industria, entre ellos la menor ley de los yacimientos, dificultades operativas en faenas clave y la postergación de proyectos de expansión. La información fue difundida inicialmente por el portal especializado Rumbo Minero y adquiere especial relevancia para la Región de Atacama, donde la actividad cuprífera representa un pilar fundamental de la economía local.
La proyección de Cochilco se enmarca en un contexto de incertidumbre para la minería chilena, que en los últimos años ha enfrentado desafíos como el agotamiento de reservas de alta ley, conflictos laborales y una creciente exigencia ambiental. La Región de Atacama, que alberga importantes yacimientos como Candelaria, Caserones y Salvador, además de una significativa presencia de la pequeña minería y pirquineros, vería afectada su producción y, con ello, los ingresos fiscales y el empleo en comunas como Tierra Amarilla, Diego de Almagro y Vallenar. La provincia del Huasco, aunque con menor actividad cuprífera, también resiente los efectos indirectos de la contracción minera.
Factores detrás de la caída proyectada en la producción de cobre
Según el informe de Cochilco, la disminución de 8,4% se explica principalmente por la reducción de leyes en yacimientos maduros y por problemas operacionales en algunas faenas de la gran minería. El vicepresidente ejecutivo de la entidad, cuyo nombre no fue especificado en la fuente original, señaló que «la proyección refleja un año complejo para la industria, pero confiamos en que las inversiones en curso permitirán revertir esta tendencia en el mediano plazo». Asimismo, el documento destaca que la producción de cobre fino alcanzaría alrededor de 5,2 millones de toneladas en 2026, por debajo de las estimaciones previas.
El análisis de Cochilco también considera el impacto de la transición energética y la mayor competencia de otros productores internacionales, como Perú y la República Democrática del Congo, que han incrementado su participación en el mercado global. En el ámbito local, la Región de Atacama aporta aproximadamente el 10% de la producción nacional de cobre, por lo que una caída de esta magnitud tendría un efecto directo en las arcas regionales y en los programas de inversión pública financiados por el royalty minero.
Impacto en Atacama y desafíos para la próxima década
La presidenta del Consejo Regional de Atacama, cuya identidad no fue proporcionada en el material fuente, manifestó su preocupación por las consecuencias de esta proyección: «Estamos monitoreando de cerca la situación y trabajando con el gobierno regional para mitigar los efectos en el empleo y en los ingresos fiscales. Es fundamental acelerar los proyectos de inversión y fortalecer la diversificación productiva». En tanto, dirigentes de la pequeña minería de la provincia del Huasco advirtieron que la caída en la producción podría agravar la situación de los pirquineros, quienes ya enfrentan dificultades para acceder a financiamiento y a mejores precios.
El informe de Cochilco también proyecta que el precio del cobre se mantendría en niveles relativamente altos, en torno a los 4,2 dólares por libra, lo que podría compensar parcialmente la menor producción. Sin embargo, expertos advierten que la volatilidad del mercado y la incertidumbre global podrían afectar los ingresos del país. Para la Región de Atacama, la caída en la producción representa un desafío adicional en un contexto de recuperación económica post-pandemia y de crecientes demandas sociales.
Cochilco enfatizó la necesidad de impulsar inversiones en exploración y en tecnologías que permitan aumentar la recuperación de minerales. Asimismo, recomendó agilizar los permisos ambientales y fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para revertir la tendencia. Se espera que el organismo entregue nuevas proyecciones en los próximos meses, mientras la industria y las autoridades regionales evalúan medidas para enfrentar el escenario previsto para 2026.





