La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha encendido las alarmas internacionales tras dar a conocer su más reciente informe sobre la seguridad de los periodistas, el cual constata que un total de 189 periodistas fueron asesinados en todo el mundo entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2025. Esta cifra representa un aumento del 20% en comparación con el bienio anterior, configurando el registro más alarmante y letal para el ejercicio periodístico en más de una década, impulsado principalmente por la escalada de la violencia en zonas de conflicto armado, con especial incidencia en el territorio palestino ocupado.
Desde que el organismo internacional inició el monitoreo sistemático de este flagelo hace dos décadas, un total de 1.641 trabajadores de las comunicaciones han perdido la vida en el ejercicio de su labor informativa, lo que equivale trágicamente a un asesinato cada cuatro días. Según el desglose temporal entregado por la institución, durante el año 2024 se registraron 92 homicidios de reporteros, cifra que ascendió a 97 casos durante el año 2025, evidenciando una preocupante consolidación de la tendencia al alza iniciada en 2023, donde el uso de armamento automatizado y drones ha jugado un rol determinante en la muerte de los profesionales.
Impacto de los conflictos armados y selección deliberada de objetivos
El informe destaca que el 67% de las muertes contabilizadas en este periodo ocurrieron en naciones azotadas por la guerra. Durante la presentación oficial a la prensa, Mariya Gabriel, subdirectora general de Comunicación e Información de la Unesco, advirtió sobre un incremento preocupante de asesinatos de reporteros en grupos dentro de áreas bélicas, un patrón que sugiere que los informadores habrían sido elegidos deliberadamente como blanco militar, constituyendo un eventual crimen de guerra según el derecho internacional humanitario.
A nivel geográfico, los países árabes concentraron las cifras más desoladoras con 97 muertes, destacando los territorios palestinos ocupados por Israel con 30 casos en 2024 y 32 en 2025. Por su parte, América Latina y el Caribe ocuparon el segundo lugar de vulnerabilidad con 37 asesinatos (14 en 2024 y 23 en 2025), seguidos de cerca por Asia y el Pacífico con 34 crímenes y Europa central y oriental con 14 decesos en el bienio, mientras que las zonas sin conflictos armados registraron mínimos históricos en 18 años.
Vulnerabilidad local y persistencia de la impunidad internacional
El estudio técnico también profundiza en el perfil de las víctimas, revelando que el 93% de los profesionales asesinados cumplían labores en su propio país de origen. Esta alta proporción de reporteros locales responde tanto a las severas restricciones de acceso impuestas a los corresponsales extranjeros en zonas de alto riesgo como a la exposición constante de los comunicadores regionales que cubren corrupción, criminalidad organizada y política local. Adicionalmente, la tasa global de impunidad en estos crímenes experimentó un repunte de un punto porcentual, situándose en el 86% y evidenciando los enormes desafíos que enfrentan los Estados miembros para garantizar justicia efectiva.
Ante este escenario adverso para el derecho a la información, la Unesco enfatizó que los riesgos para los medios no se limitan a los homicidios, sino que se extienden al deterioro generalizado de la libertad de prensa. Esto se traduce en un incremento sostenido de las agresiones físicas, el acoso judicial mediante demandas abusivas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas que oscilan entre 98 y 160 casos anuales según organizaciones de la sociedad civil, exigiendo una respuesta articulada de la comunidad internacional para salvaguardar la vida de quienes informan.









