Rusia está «dispuesta en principio» a reanudar las conversaciones con Estados Unidos y Ucrania para poner fin a la guerra, según declaró este miércoles el asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, tras la reunión entre el presidente Vladimir Putin y el enviado especial estadounidense Steve Witkoff en San Petersburgo. El anuncio abre una posible vía diplomática para un conflicto que se extiende desde febrero de 2022, cuando Putin ordenó la invasión a gran escala de Ucrania. Ushakov señaló que una nueva ronda de negociaciones podría celebrarse alrededor del 10 de noviembre en Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos.
La disposición rusa se produce después de meses de negativa del Kremlin a dialogar, convencido de que obtiene ventajas en el campo de batalla mientras Ucrania enfrenta una grave escasez de misiles interceptores para repeler los ataques rusos. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y sus aliados europeos han presionado insistentemente para que se retomen las conversaciones suspendidas en febrero pasado. La reunión en San Petersburgo se concretó luego de que Witkoff viajara a Oslo el lunes para reunirse con Zelensky y los líderes de Noruega y Finlandia, en un esfuerzo por acercar posiciones.
Reunión en San Petersburgo y condiciones para el diálogo
Ushakov explicó que las conversaciones deben centrarse en «la construcción de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania tras el fin del conflicto». Aunque no se detallaron las propuestas específicas que Witkoff presentó a Putin, Zelensky adelantó que en Oslo se discutieron garantías de seguridad «sólidas» para Ucrania y propuestas de alto el fuego en materia energética. Sin embargo, el asesor ruso calificó esas ideas como no muy «útiles», lo que sugiere que persisten diferencias sustanciales entre las partes.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, reveló a la BBC que Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump y otro negociador clave, propusieron en las conversaciones del martes en la capital noruega «una reunión trilateral a nivel técnico entre EE.UU., Rusia y Ucrania». Según la misma fuente, esa propuesta fue aceptada por los ucranianos en Oslo y por los rusos en San Petersburgo, lo que allana el camino para un nuevo encuentro. Mientras tanto, Putin reiteró a Witkoff que las tropas rusas avanzan en todo el frente y mantienen la «iniciativa estratégica», una afirmación que Ucrania y sus aliados europeos refutan al sostener que existe un virtual punto muerto en las líneas de combate.
Próximos pasos y expectativas de una nueva ronda en Abu Dabi
La posible reunión del 10 de noviembre en Abu Dabi representa la primera oportunidad concreta en meses para retomar un proceso diplomático que había quedado estancado. Zelensky aseguró este miércoles que aceptaría un acuerdo que congelara la guerra en las líneas de combate actuales, lo que constituye una señal de flexibilidad por parte de Kiev. No obstante, las posiciones de fondo siguen distantes: Rusia insiste en un nuevo sistema de seguridad que contemple sus intereses, mientras Ucrania y sus aliados exigen garantías sólidas y una retirada de las tropas invasoras.
El anuncio ruso fue recibido con cautela por analistas internacionales, quienes advierten que la disposición declarada no implica necesariamente un cambio de estrategia del Kremlin. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y la OTAN, sigue de cerca la evolución de las gestiones diplomáticas. Para Chile y la región de Atacama, un eventual fin del conflicto tendría repercusiones en el ámbito económico global, especialmente en los precios de los combustibles y los fertilizantes, insumos clave para la minería y la agricultura local. En las próximas semanas se definirá si las partes logran sentarse a negociar en Abu Dabi o si persiste el bloqueo que ha caracterizado los últimos meses.









