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La minería chilena atraviesa un momento de creciente reconocimiento social, según revelan los indicadores dados a conocer por Compromiso Minero, iniciativa que agrupa a más de 120 organizaciones del sector. De acuerdo con las cifras expuestas, tres de cada cuatro personas consideran que la minería es la actividad productiva que más contribuye al progreso del país, mientras que un 95% reconoce su aporte económico. La confianza en el sector alcanza 7,7 puntos sobre 10 y, por segundo año consecutivo, la minería se ubica en el primer lugar entre los sectores donde las personas preferirían trabajar. Estos datos fueron destacados en el marco de los cinco años de vida de la organización, que reúne a empresas, proveedores, universidades y centros de formación en torno a una nueva forma de relacionarse con la sociedad.
El diagnóstico que subyace a estas cifras es que la minería ha experimentado una transformación en su vínculo con la ciudadanía. Durante años, muchos avances, innovaciones y buenas prácticas quedaban relegados al interior de las operaciones y eran escasamente conocidos fuera de ellas. Ese escenario ha ido mutando hacia una minería más abierta y conectada con las personas, que asume la comunicación y la transparencia como parte de su responsabilidad. En esa línea, Compromiso Minero ha buscado visibilizar tanto los logros como los desafíos pendientes, entendiendo que la confianza no se construye solo comunicando más, sino comunicando mejor, escuchando y colaborando.
Compromiso Minero y la confianza como capital a fortalecer
La organización, que nació hace cinco años con 49 adherentes, hoy supera las 120 organizaciones provenientes de distintos ámbitos. Ese crecimiento no solo refleja la consolidación de la iniciativa, sino también una manera distinta de entender cómo la minería se relaciona con su entorno. «Ese reconocimiento no se construye solo a partir de los resultados de la industria: también exige abrir espacios de encuentro, entregar información y acercar una actividad que muchas veces ocurre lejos de la vida cotidiana de las personas», señala el texto difundido por la entidad. En esa perspectiva, la campaña más reciente busca mostrar una minería que se construye con más apertura, cercanía y responsabilidad, recogiendo el aprendizaje de que la confianza es un capital que debe cuidarse y fortalecerse.
Los indicadores de percepción se complementan con avances concretos en materia de inclusión y encadenamiento productivo. La participación de las mujeres en la gran minería llegó a un récord de 24,1% durante el primer semestre de 2026, lo que da cuenta de un esfuerzo sostenido por incorporar más talento femenino en una industria históricamente masculinizada. A ello se suma un ecosistema de proveedores cada vez más sofisticado: 639 empresas proveedoras mineras exportan servicios y soluciones al mundo por más de US$1.200 millones, posicionando a Chile como un polo de conocimiento y desarrollo tecnológico en el rubro. Detrás de estas cifras hay trabajadores, proveedores, universidades, centros de formación, emprendedores, investigadores e innovadores que conforman un ecosistema que genera empleo y oportunidades más allá de la operación minera.
Proyecciones y desafíos para una minería más cercana
El momento actual es especialmente relevante para la minería chilena. Existe una oportunidad concreta de aprovechar mejor las capacidades y el reconocimiento construido, pero hacerlo exige responsabilidad, sin arrogancia ni autocomplacencia. El desafío, según la organización, es seguir avanzando, profundizando el vínculo con las comunidades, incorporando más talento y mostrando con transparencia tanto los avances como las tareas pendientes. En ese sentido, la experiencia de estos cinco años deja una lección: la confianza no se construye solo comunicando más, sino comunicando mejor, escuchando, colaborando y siendo capaces de mostrar tanto aquello de lo que podemos sentirnos orgullosos como aquello en lo que todavía debemos avanzar.
La minería que Chile necesita se está construyendo hoy, con una mirada más sostenible, inclusiva y cercana a las personas y los territorios. Los indicadores de confianza y preferencia laboral son señales alentadoras, pero también un recordatorio de que el reconocimiento social no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de diálogo y acción. Con más de 120 organizaciones comprometidas, el sector se apresta a seguir generando espacios de encuentro y colaboración, acercando las oportunidades del sector a las personas y contribuyendo a que la minería y quienes forman parte de ella sean más conocidos fuera de las operaciones. El horizonte es claro: una actividad capaz de seguir creciendo junto con el país, más sostenible, más inclusiva y con una relación cada vez más estrecha con las comunidades.












