La llamada ‘trampa sanitaria’ se ha convertido en un fenómeno creciente en el ámbito de la salud global, según advierte un análisis publicado por El País Chile. El concepto se refiere a la situación que enfrentan aquellos países que, al superar el umbral de ingresos bajos y pasar a la categoría de ingresos medios según el Banco Mundial, dejan de ser elegibles para recibir ayudas internacionales, a pesar de que sus sistemas de salud aún no cuentan con los recursos suficientes para atender a su población. Este fenómeno, que afecta a numerosas naciones en desarrollo, plantea un desafío para la cooperación internacional y la cobertura sanitaria universal.
El término ‘graduación’ en el léxico del desarrollo suele asociarse con logros y autonomía. Sin embargo, en el ámbito sanitario, esta transición puede convertirse en una trampa. Cuando un país es clasificado como de ingresos medios, los organismos internacionales y donantes reducen o eliminan su apoyo, asumiendo que la nación puede financiar por sí misma sus servicios de salud. No obstante, la realidad es que muchos de estos países aún enfrentan brechas significativas en infraestructura, personal médico y acceso a medicamentos, lo que dificulta la atención adecuada de sus ciudadanos.
El impacto de la ‘trampa sanitaria’ en la cooperación internacional
Diversos expertos en salud pública han señalado que este mecanismo de graduación basado únicamente en el ingreso per cápita no refleja las necesidades reales de los sistemas sanitarios. La transición de categoría puede llevar a una reducción abrupta de fondos para programas clave como vacunación, atención materno-infantil y lucha contra enfermedades infecciosas. Además, la pandemia de COVID-19 evidenció la fragilidad de los sistemas de salud en países de ingresos medios, que a menudo carecen de capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias.
Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han instado a revisar los criterios de elegibilidad para la ayuda internacional, considerando no solo el ingreso nacional sino también indicadores de equidad, acceso y calidad de los servicios de salud. La ‘trampa sanitaria’ no solo afecta a los países receptores, sino que también tiene implicancias globales, ya que la interconexión entre naciones hace que las brechas sanitarias en cualquier región representen un riesgo para la seguridad de salud mundial.
Proyecciones y necesidad de un nuevo enfoque en la financiación sanitaria
Ante este escenario, se plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo de financiamiento más flexible y adaptado a las realidades de cada país. Algunas propuestas incluyen la creación de fondos de transición que permitan a los países graduados seguir recibiendo apoyo técnico y financiero durante un período determinado, así como la incorporación de criterios de vulnerabilidad y equidad en la evaluación de la ayuda. Asimismo, se destaca la importancia de fortalecer los sistemas de salud a través de inversiones sostenidas y políticas públicas que prioricen la atención primaria.
En el contexto chileno y latinoamericano, la ‘trampa sanitaria’ es un tema relevante, ya que varios países de la región se encuentran en la categoría de ingresos medios y enfrentan desafíos para mantener sus sistemas de salud. La experiencia internacional subraya la importancia de que los gobiernos y organismos internacionales trabajen de manera coordinada para evitar que el progreso económico se traduzca en un retroceso en el acceso a la salud. La discusión sobre cómo superar esta trampa será clave en los próximos foros globales de salud y desarrollo.









