Advertisement

La piel también habla: las señales que solemos confundir con un problema de belleza

0:00 / --:-- Locución HD

Resequedad, picazón, manchas o un lunar que cambia de forma suelen tratarse como detalles estéticos, pero pueden ser el primer aviso del cuerpo. En Chile, las muertes por cáncer de piel han aumentado un 60% en la última década, reforzando la importancia de distinguir cuándo la piel sólo necesita cuidado y cuándo requiere consulta médica.

Llega la primavera, sube la temperatura, y la piel -ese órgano que solemos mirar solo cuando algo no nos gusta en el espejo- es de las primeras en notar el cambio. Más radiación ultravioleta, más polen en el aire, más transpiración: todo eso puede desencadenar resequedad, picazón, manchas o rojeces que casi siempre se leen mal, como si fueran solo un problema de apariencia. La respuesta típica es sacar una crema del cajón y seguir con el día. Pero algunas de esas señales están diciendo algo que va más allá de lo cosmético.

El Ministerio de Salud maneja cifras contundentes. La radiación ultravioleta es el factor de riesgo más relevante para el cáncer de piel, responsable de cerca del 80% de los casos. Ese dato, por sí solo, debería bastar para dejar de mirar la piel únicamente desde lo estético y empezar a mirarla desde la prevención.

«En la farmacia atendemos a diario consultas por resequedad, irritación o picazón que suelen responder bien a hidratación adecuada y productos formulados para piel sensible, especialmente cuando sube la temperatura y cambia la humedad ambiental», explica Juan Carlos Calderón, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada.

No es casualidad que estas consultas aumenten justo en primavera: las condiciones ambientales de la temporada intensifican algunas reacciones alérgicas cutáneas. Y aquí vale hacer una pausa para revisar qué hay en el propio botiquín, porque ciertos ingredientes -fragancias intensas, alcohol en altas concentraciones, exfoliantes agresivos- pueden empeorar un cuadro que ya estaba inflamado, en lugar de calmarlo.

De hecho, según explica el profesional, la piel avisa mucho antes de que algo se complique en serio. «Es muy habitual que las personas intenten enmascarar una irritación o descamación aplicando múltiples cosméticos o maquillajes cargados de fragancias sintéticas, alcohol o exfoliantes físicos agresivos, lo que termina por alterar aún más la barrera cutánea. La resequedad o la picazón persistente no son fallas estéticas, sino llamadas de atención sobre inflamaciones o reacciones alérgicas que requieren el cuidado adecuado», señala.

Cuándo la piel exige un dermatólogo

Para las molestias leves o estacionales, la farmacia funciona como un primer punto de orientación, accesible y de confianza. Ahí es posible recibir asesoría sobre productos neutros formulados con activos reparadores como ácido hialurónico, niacinamida, zinc y vitamina E, que ayudan a calmar la irritación y devolverle hidratación a la piel.

Pero el farmacéutico es claro respecto a dónde termina el autocuidado y empieza la consulta especializada. «Si una irritación no cede tras unos días, si aparecen descamaciones intensas, una mancha que no cicatriza, sangra o pica de forma persistente o si observamos cambios en un lunar siguiendo la regla ABCDE -Asimetría, Bordes irregulares, Color no uniforme, Diámetro mayor a seis milímetros y Evolución en el tiempo-, es indispensable acudir a un dermatólogo para una evaluación precisa».

«La clave es no minimizar lo que la piel muestra», recalca Calderón, quien insiste en algunos hábitos que parecen básicos pero que muy pocos sostienen en el tiempo: aplicar fotoprotección solar de amplio espectro todos los días, dos o tres veces, incluso con nubes o en interiores; usar limpiadores suaves sin jabón; y mantener un consumo adecuado de agua.

El farmacéutico cierra con una idea que resume todo en que la educación y la prevención son los mejores aliados, porque permiten entender la piel como un reflejo del bienestar general y no sólo como una superficie que se cubre o se maquilla. Y las cifras respaldan lo respaldan.. Según el DEIS del Ministerio de Salud, en 2024 se registraron más de 620 muertes por cáncer de piel, la cifra más alta en dos décadas. En la última década, esas muertes aumentaron un 60%, superando ya los 4.600 fallecidos, y se estima que uno de cada diez chilenos tendrá cáncer de piel en algún momento de su vida, pese a que la mayoría de los casos son prevenibles.

Detrás de estos números hay un mensaje que no debería perderse: la piel no es solo una superficie que se maquilla o se cubre, sino un órgano que refleja el estado general de salud, y que, cuando se le presta atención a tiempo, puede evitar consecuencias graves. Mirar más allá de lo estético -observar, cuestionar, consultar cuando algo cambia- es una forma concreta de cuidarse todos los días. Al final, aprender a escuchar lo que la piel comunica es, también, aprender a cuidar la salud desde el primer síntoma.