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La Amazonia brasileña arde al calor de El Niño y la campaña electoral

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La ola de incendios en la Amazonia brasileña se ha convertido en una emergencia ambiental de grandes proporciones durante este 2026, coincidiendo con los efectos del fenómeno de El Niño y el período de campaña electoral en Brasil. Según reportes de El País Chile, la selva amazónica está experimentando un número récord de focos de incendio, atribuidos a la combinación de condiciones climáticas extremas y actividades humanas, lo que ha llevado a las autoridades a declarar situación de alerta en varios estados de la región.

La Amazonia, el bosque tropical más grande del mundo, ha sufrido históricamente incendios durante la estación seca, pero en los últimos años la frecuencia e intensidad han aumentado debido al cambio climático y la deforestación. El fenómeno de El Niño, que provoca sequías prolongadas y temperaturas elevadas en la región, ha creado un escenario propicio para la propagación del fuego. A esto se suma la temporada electoral en Brasil, donde las políticas ambientales y la fiscalización suelen verse afectadas por la contingencia política, lo que agrava la situación.

Ola de incendios en la Amazonia brasileña: causas y dimensiones

De acuerdo con el material fuente, los incendios se han multiplicado en estados como Pará, Mato Grosso y Amazonas, afectando vastas áreas de selva virgen y comunidades indígenas. Las condiciones secas, con niveles de humedad extremadamente bajos, han facilitado la rápida expansión del fuego, que en algunos casos ha alcanzado zonas protegidas y territorios de pueblos originarios. Las autoridades brasileñas han desplegado brigadistas y recursos aéreos, pero la magnitud del siniestro supera la capacidad de respuesta local.

Expertos ambientales citados por El País señalan que la combinación de El Niño y la campaña electoral ha generado un cóctel explosivo: por un lado, las condiciones climáticas extremas; por otro, la disminución de la vigilancia y el aumento de actividades ilegales como la tala y quema para la expansión agrícola. “La Amazonia está ardiendo en un momento crítico, y las autoridades parecen distraídas por la política”, advirtió un analista. Las emisiones de carbono generadas por estos incendios contribuyen al calentamiento global, creando un círculo vicioso.

Impacto ambiental y social en la región

El impacto de los incendios va más allá de la pérdida de biodiversidad. La humareda ha afectado la calidad del aire en ciudades cercanas, provocando problemas respiratorios en la población, especialmente en niños y adultos mayores. Además, la destrucción de la selva amenaza con alterar el ciclo hidrológico, afectando las lluvias en amplias zonas de Sudamérica, incluido el sur de Chile. Organizaciones indígenas han denunciado que el fuego ha llegado a sus territorios, poniendo en riesgo sus formas de vida y su seguridad.

En el ámbito político, la oposición ha criticado al gobierno por su manejo de la crisis, mientras que el oficialismo argumenta que se trata de un fenómeno global que requiere cooperación internacional. La comunidad científica ha instado a fortalecer las políticas de prevención y a combatir la deforestación ilegal, que es una de las principales causas de los incendios. Mientras tanto, la temporada de incendios continúa y se espera que las condiciones climáticas adversas persistan en las próximas semanas.