Advertisement

Inversión superior a US$70 millones busca erradicar la desconfianza hacia el agua de la llave en Atacama

0:00 / --:-- Locución HD

La calidad del agua potable en Atacama y la persistente reticencia ciudadana a consumirla directamente desde el grifo han vuelto a instalarse en el centro del debate regional. Marcelo Bassaure, gerente regional de la empresa sanitaria Nueva Atacama, aseguró recientemente que desde el año 2018 la compañía ha ejecutado un plan de inversión superior a los US$70 millones, destinado a robustecer la infraestructura sanitaria, optimizar la continuidad del servicio y garantizar un producto que cumpla rigurosamente con la normativa chilena y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de estos esfuerzos institucionales y de los constantes análisis de laboratorio, el desafío actual para la empresa ya no radica únicamente en la producción técnica, sino en superar la desconfianza instalada en la comunidad.

Los antecedentes de esta problemática se entrelazan con la memoria colectiva de la Región de Atacama, marcada por episodios históricos de cortes prolongados de suministro y eventos de agua turbia que dejaron una profunda huella en los habitantes locales. Según los registros entregados por la sanitaria, la gestión operativa asumida a finales de la década pasada se concentró en una primera etapa en elevar los estándares de calidad y, posteriormente, en asegurar la estabilidad del servicio, logrando reducir los cortes de suministro en más de un 80%. No obstante, las percepciones del consumidor no solo se construyen sobre la base de indicadores de continuidad, sino también a partir de factores organolépticos como el sabor, el olor y la dureza del recurso, este último influenciado por la alta concentración de minerales disueltos en las fuentes de abastecimiento zonales.

Tecnología, fiscalización y el desafío de la dureza del agua

Para respaldar la inocuidad y potabilidad del suministro, la compañía sanitaria detalló que en la región se analizan de manera anual más de 60.000 muestras bajo la estricta fiscalización de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). Asimismo, la operación se ha modernizado mediante la implementación de sensores de caudal y presión distribuidos en todas las ciudades, permitiendo una detección casi inmediata de filtraciones. En materia de alcantarillado, más del 90% de las intervenciones viales ejecutadas recientemente se han realizado sin zanjas abiertas, utilizando tecnología de mangas de resina en los colectores. El abastecimiento regional se nutre tanto de fuentes superficiales —como en la comuna de Vallenar, en la vecina Provincia del Huasco— como de recursos marítimos procesados en la planta desaladora de Caldera, infraestructura que abastece por completo a Caldera y Chañaral, y de forma relevante a Tierra Amarilla, garantizando la seguridad hídrica ante eventuales escenarios de sequía por más de cuatro décadas.

Pese al despliegue tecnológico, Bassaure reconoció que el rechazo hacia el agua potable comunitaria tiene profundas raíces en el temor ciudadano y en las características físicas del recurso, particularmente su dureza originada por la presencia de calcio y magnesio. Estudios históricos de la Superintendencia han situado el promedio regional en niveles elevados en comparación con otras zonas del país. Aunque la normativa técnica nacional limita ciertos elementos y la dureza no representa un riesgo directo para la salud humana, influye de manera decisiva en el paladar y genera la acumulación de sarro en las instalaciones domiciliarias, alimentando un debate persistente sobre la diferencia entre un producto seguro y uno que resulte agradable para el consumidor.

Campaña de concientización y proyecciones para el consumo local

Frente a esta realidad, el análisis comparativo sitúa a Chile en una posición excepcional dentro del continente americano junto a Costa Rica, siendo de los pocos países que recomiendan formalmente beber agua directamente de la llave. Sin embargo, las cifras de la industria indican que más del 40% de los chilenos opta por no hacerlo, incurriendo en un gasto económico considerable al adquirir agua embotellada, cuyo costo por litro supera exponencialmente al valor del suministro domiciliario. Para revertir esta tendencia cultural, la sanitaria ha puesto en marcha la campaña denominada «Toma de la Llave», la cual contempla difusión en boletas, jingles radiales, elementos gráficos y una próxima participación oficial en la Expo FOREDE 2026 junto a su mascota corporativa, Don Grifo.

El éxito de estas iniciativas a largo plazo dependerá de la capacidad de la empresa y de las autoridades sectoriales para tender puentes de comunicación efectivos con la comunidad atacamina. La transformación de hábitos arraigados requiere no solo de millonarias inversiones en plantas desaladoras y redes de distribución, sino de una pedagogía ciudadana transparente que valide técnicamente el esfuerzo sanitario y devuelva la tranquilidad a los hogares de la región, permitiendo que la ciudadanía revalide un recurso hídrico que cumple con todos los estándares sanitarios exigidos por la legislación chilena.