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Defensoría de la Niñez denuncia ante la CIDH suspensión de más de 3.500 solicitudes de reunificación familiar

0:00 / --:-- Locución HD

El defensor de la Niñez, Anuar Quesille, advirtió formalmente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que más de 3.500 solicitudes de reunificación familiar de personas haitianas permanecen suspendidas en el territorio nacional, una situación crítica que vulnera gravemente el derecho de niños, niñas y adolescentes migrantes a crecer y vivir junto a sus seres queridos. Durante una audiencia desarrollada en Ciudad de Panamá, el organismo autónomo expuso que esta paralización institucional responde directamente a barreras documentales y severas deficiencias en la gestión consular, exigiendo una respuesta urgente del Estado chileno para garantizar los derechos fundamentales de la infancia en situación de movilidad humana.

La problemática migratoria expuesta en el plano internacional hunde sus raíces en complejos nudos burocráticos y la falta de articulación entre los distintos organismos estatales encargados de la materia. Según los registros aportados por la Defensoría de la Niñez y basados en datos del Servicio Nacional de Migraciones al corte de septiembre de 2026, el volumen de casos detenidos asciende exactamente a 3.574 solicitudes. A esta masiva suspensión se suman demoras estructurales en la tramitación: entre los años 2022 y 2024, los procesos de reunificación familiar para menores de edad promediaron 299 días de espera, un plazo que se incrementó hasta los 330 días cuando se trata específicamente de la niñez proveniente de Haití.

Impacto humano y fallas en la coordinación institucional

Durante su intervención ante el organismo internacional, el titular de la Defensoría enfatizó que las cifras reflejan una crisis que trasciende la simple burocracia estatal. “Cuando hablamos de solicitudes de reunificación familiar suspendidas, no estamos hablando solo de trámites administrativos. Estamos hablando de niños y niñas que siguen esperando reencontrarse con sus familias. El tiempo que pasan separados de sus padres no se recupera”, sostuvo la autoridad, poniendo de relieve el profundo costo emocional y sicológico que experimentan los menores debido a la prolongada separación familiar.

Asimismo, el informe presentado ante la CIDH sacó a la luz pública las debilidades operativas detectadas por la Contraloría General de la República, la cual advirtió sobre la total ausencia de mecanismos formales e interoperables para establecer responsabilidades claras y realizar un seguimiento adecuado de aquellos menores de edad que logran ingresar al país bajo estas circunstancias. Estas falencias evidencian un sistema migratorio que carece de la debida perspectiva de infancia, subordinando los derechos humanos a la contingencia administrativa.

Exigencias internacionales y proyecciones para el sistema migratorio

Ante este complejo escenario institucional, el organismo defensor de los derechos de la infancia formalizó peticiones concretas a las relatorías de Niñez y de Migrantes de la CIDH, solicitando un monitoreo y seguimiento constante de la situación migratoria en Chile. Del mismo modo, se instó al Poder Ejecutivo y a las entidades competentes a diseñar e implementar protocolos especializados, además de robustecer la coordinación interinstitucional para superar el entrampamiento documental que afecta a la comunidad haitiana residente.

“La protección de la niñez no puede depender de cómo se resuelva cada contingencia migratoria”, sentenció Quesille al cierre de la sesión, reafirmando que las dificultades de gestión consular o de verificación documental jamás deben transformarse en un muro infranqueable contra el interés superior del niño. El caso abre un debate profundo sobre la urgencia de modernizar la política migratoria chilena bajo estándares internacionales de derechos humanos, asegurando plazos razonables y trayectorias seguras para las familias migrantes en el país.