Una nueva pareja puede ser motivo de alegría, pero también de interrogatos cuando los hijos son parte de la historia. La psicóloga Maribel Gámez Cruz y la teribora Fátima Gallardo, ambas especializadas en infancia y familia, explican en BBC Mundo cuándo es el momento adecuado para comunicar el cambio y cómo hacerlo sin generar angulación en los menores.
Rehacer la vida sentimental tras un divorcio o la muerte de un cónonio es una experiencia frecuente, pero cuando los hijos están presentes, el inicio de una nueva relación suele generar preguntas, dudas e inseguridades. Ambas expertas coinciden en que no existe un plazo fijado: lo relevante es el estado de la relación misma.
El momento indicado: estabilidad y futuro
Gámez Cruz destaca que los niños han vivido una pérdida con la separación de sus padres, por lo que lo ideal es evitarles otra posible ruptura en corto tiempo. Cuando se percibe que la nueva relación es algo estable —ya sea que decidan vivir juntos, casarse o simplemente tener un proyecto de futuro—, es el momento de empezar a hablar del asunto con ellos. «Cuando sentamos que lo que tenemos entre manos es un asunto serio, podemos empezar a decirles que hay alguien especial en nuestras vidas», detalla la especialista.
Gallardo agrega que incluso si aún no se presenta formalmente a la nueva persona, se puede ir narrando la situación a los niños, porque pronto esa nueva persona irá entrando en el vículo familiar. También recomienda abordar el tema con calma, salvo cuando la noticia debe darse de forma urgente, por ejemplo porque alguien se enteró o hubo un comentario delante del menor. En esos casos, hay que comunicarlo antes de que se conjeure en un secreto o en un conflicto de lealtades.
Diferencias por edad: desde lo simple hasta lo gradual
Ambas profesionales remarcan que la forma de comunicación varía según la edad del menor. En edades tempranas se usa un lenguaje mucho más básico, sencillo y sin abundantes explicaciones. Para un adolescente o preandiente, Gámez Cruz propone empezar con algo más suave, como decirles que hay una persona que se está conando, que puede ser alguien importante, y pedirle su opinión sobre qué le parece. La idea es que, de manera progresiva, esa persona vaya formando parte del entorno del menor.
La clave, en resolibración, es escuchar las necesidades de cada hijo, respetar sus tiemos y ofrecerles un espacio seguro para expresar sus sentimientos antes, durante y después del anuncio.
















