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Bullying escolar alcanza al 71% de niños con acondroplasia en Chile, según estudio de Cadem

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Un estudio elaborado por Cadem para la Asociación Padres Acondroplasia Chile reveló que el 71% de los niños y adolescentes con acondroplasia han sufrido burlas, exclusión o agresiones en el contexto escolar, una cifra considerablemente mayor que la registrada entre estudiantes sin discapacidad. La investigación, titulada «Bullying en el Contexto Escolar», se basa en encuestas a familias con hijos diagnosticados con esta condición genética que afecta el crecimiento de los huesos y ocasiona enanismo.

El bullying escolar afecta a uno de cada dos niños y adolescentes en Chile, pero los menores con acondroplasia enfrentan un panorama aún más crítico. Según el estudio, las características físicas —específicamente la baja estatura— son el principal motivo de las agresiones, lo que contrasta con el 29% registrado entre niños con otras discapacidades físicas o sensoriales y el 19% en quienes tienen condiciones intelectuales o del neurodesarrollo. El 83% de los padres atribuye las situaciones de bullying a la apariencia de sus hijos, cifra que supera ampliamente las tasas de otros grupos vulnerables en el aula.

Cifras clave que revelan la magnitud del problema escolar

Entre los niños con acondroplasia que han sufrido bullying, el 77% ha recibido burlas o apodos relacionados con su estatura. Cuatro de cada diez también han sido comparados con personajes, animales u objetos por su tamaño, mientras que otro 40% ha sido tratado como un bebé. La exclusión social afecta al 71% de las víctimas, más del doble que el 34% registrado entre los estudiantes sin discapacidad o condición.

Fernanda Cornejo, presidenta y cofundadora de la Asociación Padres Acondroplasia Chile, expresó que «estos números confirman lo que las familias vivimos todos los días: nuestros hijos son agredidos por su apariencia. Los colegios conocen su diagnóstico, pero casi ninguno prepara a la comunidad para recibirlos». Las agresiones no se limitan a la sala de clases; el recreo o patio aparece como el lugar donde ocurren con mayor frecuencia, mencionado en el 86% de los casos. También se registran situaciones de maltrato en los baños del establecimiento (49%), en actividades fuera del colegio (40%) y durante los trayectos de ida o regreso (37%).

Brechas institucionales y medidas de prevención desplegadas

Otro aspecto que llama la atención es la edad de quienes ejercen las agresiones: en el 46% de los casos, los responsables son alumnos más pequeños que las víctimas. Además, la mitad de las familias afectadas (51%) señala que las situaciones de bullying ocurren una vez por semana o más. La encuesta también identificó una brecha significativa en las medidas preventivas adoptadas por los establecimientos educacionales. Aunque en el 90% de los casos todo el personal relevante del colegio conoce el diagnóstico del estudiante con acondroplasia, solo el 20% de los establecimientos ha realizado actividades para informar o sensibilizar a la comunidad escolar, una proporción considerablemente menor que la observada en colegios con estudiantes con discapacidades físicas o sensoriales (54%) y condiciones intelectuales (47%).

El estudio plantea una reflexión urgente sobre el rol de las instituciones educativas en la prevención y atención de este tipo de violencia. Si bien los colegios conocen los diagnósticos, la falta de capacitación y protocolos específicos deja a los menores con acondroplasia expuestos a situaciones de acoso que podrían ser prevenidas. Este panorama preocupa especialmente en comunidades donde la accesibilidad a servicios de salud y educación especializada puede ser limitada, lo que refuerza la necesidad de una intervención temprana y coordinada entre familias, autoridades educativas y organismos sanitarios.

La investigación de Cadem, impulsada por la Asociación Padres Acondroplasia Chile, representa un llamado a la acción para que los establecimientos educacionales implementen planes de sensibilización específicos, capaciten a todo el personal docente y administrativo, y articulen mecanismos de denunciado y acompañamiento para las víctimas de bullying escolar. Este tipo de estudio es fundamental no solo para orientar políticas públicas, sino también para fortalecer la demanda social y el rol de las organizaciones de padres en la defensa de los derechos de los niños con discapacidades en el marco escolar chileno.