La muerte de un joven de 26 años en La Serena y la hospitalización de otro de 27 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Ovalle volvieron a poner la atención sobre los riesgos de la araña de rincón. En el segundo caso, la mordedura provocó una falla renal severa y compromiso hepático. Aunque el paciente ha evolucionado favorablemente tras recibir tratamiento, todavía no es posible determinar si tendrá secuelas.
Los casos registrados en la Región de Coquimbo recuerdan la importancia de reconocer las señales de alerta y consultar a tiempo. La araña de rincón (Loxosceles laeta) suele refugiarse en lugares secos, oscuros y poco intervenidos, como clósets, bodegas, detrás de muebles y cuadros. Con el aumento de las temperaturas, su presencia y actividad en las viviendas pueden hacerse más frecuentes.
Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, explica que esta especie no suele atacar al ser humano. La mordedura ocurre generalmente como un mecanismo de defensa, cuando el arácnido queda atrapado entre la ropa, las sábanas o la piel.
Cómo reconocer una mordedura de araña de rincón
La mordedura puede causar dolor, inflamación y enrojecimiento en la zona afectada. Con el paso de las horas, la piel puede adquirir una tonalidad violácea y, en algunos casos, desarrollar una lesión necrótica, es decir, un daño en el tejido.
Sin embargo, no siempre es fácil reconocerla al comienzo. La lesión puede evolucionar durante las primeras horas y la persona incluso podría no advertir la mordedura.
«Se caracteriza por producir necrosis en la piel y, en un bajo porcentaje de casos, puede comprometer órganos y sistemas, llegando incluso a causar la muerte», advierte Torres.
Este cuadro se conoce como loxoscelismo y puede presentarse en dos formas. La cutánea afecta principalmente la piel y los tejidos cercanos. La visceral, en cambio, compromete el funcionamiento de órganos y puede poner en riesgo la vida.
Por eso, además de observar los cambios en la zona afectada, es importante prestar atención al estado general de la persona. Fiebre, decaimiento intenso, náuseas, vómitos y dolores musculares son señales que requieren atención. La orina oscura o rojiza también puede indicar complicaciones, al igual que la aparición de dificultades respiratorias.
Los síntomas generales pueden manifestarse entre las primeras 12 y 24 horas, aunque en algunos casos tardan hasta 48 horas en aparecer. La ausencia de una lesión evidente al principio no descarta una complicación posterior.
Qué hacer ante una posible mordedura
Ante la sospecha de una mordedura de araña de rincón, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia, sin esperar a que la lesión empeore o aparezcan síntomas generales.
Mientras se busca atención médica, el Ministerio de Salud recomienda:
- Lavar la zona afectada con agua y jabón y mantenerla en reposo.
- Aplicar frío local, evitando el contacto directo del hielo con la piel.
- Fotografiar la araña o recogerla en un recipiente solo si es posible hacerlo sin exponerse a una nueva mordedura.
- Evitar aplastar el ejemplar, ya que esto puede dificultar su identificación.
La identificación del arácnido puede ayudar al equipo de salud, pero no debe retrasar la consulta. Tampoco se recomienda automedicarse ni aplicar sustancias o remedios caseros sobre la lesión.
El diagnóstico se establece a partir de la evaluación clínica, los antecedentes y las características de la lesión. Como no siempre es posible identificar la mordedura con certeza, el médico también debe valorar los síntomas generales y la eventual afectación de órganos.
Cómo evitar la presencia de arañas de rincón en casa
Según Torres, la prevención se concentra en reducir los lugares donde estos arácnidos pueden esconderse y evitar el contacto accidental con ellos. Para eso, se recomienda:
- Sacudir la ropa y los zapatos antes de vestirse, especialmente si estuvieron guardados durante varios días.
- Revisar las sábanas antes de acostarse y mantener las camas separadas de las paredes.
- Limpiar periódicamente detrás y debajo de los muebles, cuadros y otros objetos, incluidos los rincones que se intervienen con menos frecuencia.
- Evitar acumular ropa, cajas y otros objetos en el suelo.
- Sellar grietas y rendijas por donde puedan ingresar o refugiarse.
- Usar guantes y calzado cerrado al mover objetos almacenados en bodegas o lugares poco utilizados.
- Revisar clósets y cajas antes de permitir que los niños jueguen o manipulen su contenido.









