Un innovador apanado de jurel podría convertirse en parte de las minutas del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en la Región de Atacama. Durante dos jornadas, estudiantes de diversos establecimientos educacionales de la región participaron en pruebas sensoriales para evaluar la aceptación de un prototipo de este producto, elaborado a base de jurel, con miras a su posible incorporación al programa que entrega alimentación a miles de escolares. La iniciativa se enmarca en el proyecto Humboldt II, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y en el convenio suscrito entre la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), y es ejecutada por el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS).
El objetivo central de esta propuesta es diversificar las minutas del PAE con productos del mar de alto valor nutricional, facilitando además su preparación en las cocinas de los establecimientos. Para ello, se realizaron pruebas sensoriales y se pesaron las bandejas antes y después de cada comida, lo que permitió conocer la aceptación del producto y determinar la cantidad de alimento ingerido por los estudiantes. La evaluación se llevó a cabo en un establecimiento de cada una de las nueve comunas de Atacama, entre ellos el Liceo Federico Varela, las escuelas Sara Cortés, de Desarrollo Artístico de Caldera, Hernán Márquez Huerta, Jaime Prohens, Ricardo Campillay, Mireya Zuleta Astudillo y Samuel Castillo López, junto con el Liceo Bicentenario de Vallenar.
Apanado de jurel: una apuesta por la alimentación saludable
El director regional de Junaeb Atacama, Felipe Sepúlveda, valoró la realización de estas pruebas piloto en la región, destacando que permiten evaluar alternativas que consideren tanto el aporte nutricional como las necesidades operativas de las cocinas escolares. «Como Junaeb trabajamos para fortalecer el Programa de Alimentación Escolar y avanzar en mejoras que beneficien a los estudiantes de la región. Apreciamos que este tipo de iniciativas piloto se lleven a cabo en Atacama, ya que nos permiten incorporar productos marinos de alto valor nutricional y, a la vez, responder a las necesidades operativas de nuestras cocinas», señaló la autoridad.
Sepúlveda agregó que «este formato apanado es práctico y amigable, lo que facilita el trabajo diario de las manipuladoras de alimentos en las escuelas». La propuesta busca que los estudiantes incorporen más pescado a su alimentación a través de una preparación a base de jurel, que aporta proteínas de alta calidad y omega-3, favoreciendo así la generación de hábitos saludables desde la etapa escolar.
La coordinadora del proyecto, Javiera Silva, explicó que «nos encontramos en la cuarta fase de la consultoría que estamos realizando para Proyecto Humboldt II, donde primero se realizó un diagnóstico que revisó todas las capacidades instaladas que existían en Atacama tanto del sector productivo, como el sector transformador, para generar productos que tuvieran valor agregado en base a la pesca artesanal». La profesional detalló que, de los siete productos diseñados, cinco fueron aprobados en el laboratorio de CREAS. «En la etapa de validación, se probó el primer producto de los tres a evaluar, que sería el nugget de jurel, luego será el turno del pino y finalmente el jurel en pouch, esto durante los meses de noviembre y tal vez inicio de diciembre», agregó.
Proyecciones y próximas etapas de la evaluación
Las pruebas del apanado de jurel continuarán en los próximos meses. Según lo señalado por la coordinadora del proyecto, durante noviembre y posiblemente inicios de diciembre se evaluarán los otros dos productos: el pino y el jurel en pouch. Estos resultados serán clave para determinar la factibilidad de incorporar estos productos al PAE, considerando no solo la aceptación de los estudiantes, sino también los aspectos logísticos y nutricionales.
La iniciativa representa un paso importante en la búsqueda de alternativas alimenticias saludables y sostenibles para los escolares de Atacama, aprovechando los recursos marinos de la zona y fortaleciendo la cadena productiva de la pesca artesanal. De prosperar, el apanado de jurel podría transformarse en un aporte concreto a la nutrición infantil y a la economía local, consolidando un modelo de colaboración entre el sector público, privado y académico.









