El exministro de Hacienda chileno Andrés Velasco desvinculó el malestar ciudadano de las causas exclusivamente económicas durante su intervención en el foro internacional World In Progress (WIP), organizado por el Grupo PRISA en Barcelona. Velasco, economista y académico de 66 años, planteó que la desafección hacia la clase política y el descrédito del sistema democrático no responden únicamente a dificultades materiales, sino que pueden manifestarse con igual intensidad en contextos de bonanza económica. La afirmación cobra relevancia en un momento en que diversas democracias enfrentan protestas y cuestionamientos a sus instituciones.
La trayectoria de Velasco otorga peso a sus palabras: fue ministro de Hacienda durante el primer Gobierno de la socialista Michelle Bachelet (2006-2010) y se desempeñó como profesor en la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics. Su análisis se produce en un escenario internacional marcado por episodios de agitación social, como los disturbios que recientemente afectaron el centro de Barcelona, ciudad que acogió el foro. En ese contexto, el exsecretario de Estado buscó desmontar la idea de que la furia de los más jóvenes obedece exclusivamente al costo de la vida.
El malestar democrático según Andrés Velasco
“Hay malestar con la democracia incluso en países con pleno desempeño económico”, enfatizó Velasco durante su exposición, según consignó el medio español El País. Para respaldar su tesis, el economista chileno puso como ejemplo el caso de Polonia, nación que ha experimentado un crecimiento sostenido y, sin embargo, ha sido escenario de tensiones políticas y sociales significativas. Con ello, Velasco sugirió que las explicaciones puramente economicistas resultan insuficientes para comprender fenómenos de descontento que atraviesan a sociedades con niveles de bienestar dispares.
El foro World In Progress, organizado por el Grupo PRISA, reunió a líderes de opinión, académicos y políticos para debatir sobre los desafíos de las democracias contemporáneas. La participación de Velasco se centró en la relación entre economía y política, un tema que domina la agenda pública chilena y global. Sus declaraciones adquieren particular resonancia en Chile, donde el estallido social de 2019 evidenció que las demandas ciudadanas trascienden los indicadores macroeconómicos y cuestionan los pilares del modelo de desarrollo.
Proyecciones e impacto en el debate público
Las palabras de Velasco invitan a reflexionar sobre la necesidad de abordar la crisis de representación desde una perspectiva multidimensional, que incluya factores institucionales, culturales y de confianza interpersonal. Para la Región de Atacama y la Provincia del Huasco, territorios que han enfrentado sus propios desafíos de desarrollo y participación ciudadana, este enfoque resulta pertinente: la discusión sobre la calidad democrática no puede reducirse a cifras de crecimiento o empleo, sino que debe incorporar la percepción de las comunidades sobre su capacidad de incidir en las decisiones públicas.
El exministro no entregó propuestas concretas de política pública en su intervención, pero su diagnóstico apunta a que las soluciones requieren algo más que estímulos económicos. En un año en que Chile y otros países de la región enfrentan procesos electorales y debates constitucionales, la advertencia de Velasco cobra vigencia: la legitimidad democrática se construye también sobre la base de la confianza, la transparencia y la efectividad de las instituciones para canalizar el descontento. Su llamado, en definitiva, es a no simplificar las causas del malestar y a reconocer que la economía, aunque importante, no lo explica todo.









