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Primer ministro de Bélgica dimite tras fracaso de negociación presupuestaria y el rey abre consultas para evitar crisis política

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El primer ministro de Bélgica, el nacionalista flamenco Bart de Wever, presentó este lunes su dimisión al rey Felipe de Bélgica luego del colapso de las negociaciones presupuestarias en el seno de la coalición de gobierno, según confirmó la Casa Real. El mandatario acudió al Palacio Real a las 9.30 horas para entregar su renuncia, en una jornada festiva en el país, tras el fracaso de las conversaciones que se extendieron durante la noche del domingo al lunes. El monarca, sin embargo, aún no ha aclarado si aceptará el cese y ha abierto una ronda de consultas con los líderes de los cinco partidos que componen el Ejecutivo para intentar evitar una crisis política.

La situación se produce en un contexto de alta fragilidad fiscal para Bélgica, cuyo déficit supera el 5% del PIB y cuya deuda pública rebasa por décimas el 110% del PIB. El Gobierno de coalición, conocido popularmente como Arizona por los colores de las formaciones que lo integran, se constituyó a finales de enero de 2025 tras siete meses de negociaciones y ha enfrentado desde entonces fuertes tensiones internas por los ajustes necesarios para reducir el déficit. La caída del Ejecutivo, a menos de dos años de su formación, evoca los largos períodos de negociación que han caracterizado la política belga, como los 541 días que se tardó en formar gobierno en 2010-2011 o los ocho meses de la legislatura anterior.

El rey Felipe de Bélgica llama a la responsabilidad y abre consultas para superar la crisis presupuestaria

El rey Felipe de Bélgica, que interrumpió sus vacaciones en Inglaterra para recibir a De Wever, ha dejado claro que no es partidario de «una crisis política prolongada» en un momento de «gran incertidumbre geopolítica y desafíos económicos». En un llamamiento al sentido de responsabilidad, el monarca exhortó a «todas las partes implicadas a anteponer el interés general». Según informó el Palacio Real, el rey comenzará este martes las conversaciones con los otros partidos que componen el Ejecutivo y el viernes tiene prevista una nueva audiencia con De Wever.

El núcleo duro del Gobierno, el llamado Kern, integrado por el primer ministro y representantes de los cinco partidos de la coalición, se reunió durante la noche para intentar alcanzar un acuerdo sobre el presupuesto de 2027 y una propuesta de ajuste de 10.000 millones de euros hasta 2029, mediante recortes de gasto o subidas de impuestos. La reunión fracasó y De Wever acudió de inmediato al Palacio Real. «Los ojos de los mercados financieros están sobre nosotros», había advertido el primer ministro en el Parlamento la semana anterior, reflejando la presión sobre las cuentas públicas belgas.

Impacto y proyecciones: Bélgica enfrenta un nuevo ajuste de 10.000 millones en medio de protestas sociales

El nuevo ajuste de 10.000 millones de euros se suma a los 23.000 millones ya acordados en el acuerdo de legislatura para reducir el déficit al 3% hasta 2029. Las reformas del seguro de desempleo y de pensiones ya implementadas han generado una fuerte respuesta social, con varias huelgas generales y una manifestación masiva el pasado 9 de octubre que reunió a unas 30.000 personas. Para el próximo 23 de noviembre está prevista otra huelga general, lo que evidencia la tensión social en el país.

Las divisiones internas se han profundizado. El ministro de Economía y viceprimer ministro, el liberal David Clarinval, declaró que «el volumen de impuestos sobre la mesa sigue siendo mucho demasiado alto y supera con creces lo previsto en el acuerdo de gobierno», y abogó por «llevar a cabo verdaderas reformas para reducir el gasto público». Por su parte, los democristianos de CD&V llamaron a sus socios a «tomar conciencia de la gravedad de la situación y reanudar las conversaciones lo antes posible», advirtiendo que «una crisis de Gobierno no resolverá ningún problema». La oposición socialista valona criticó a De Wever por proteger «a toda costa» los grandes patrimonios cuando «hay margen para la justicia fiscal».

El futuro inmediato del Gobierno belga queda en manos del rey Felipe, quien deberá decidir si acepta la dimisión o si, por el contrario, mantiene a De Wever en el cargo mientras se retoman las negociaciones. La incertidumbre política se suma a los desafíos económicos y a la presión de los mercados, en un país acostumbrado a complejas negociaciones para formar gobierno. La comunidad internacional observa con atención, dado el peso de Bélgica en la Unión Europea y la actual coyuntura geopolítica.