La actuación de tres policías nacionales que viajaban como pasajeros en los trenes siniestrados el pasado miércoles en la localidad de Urda (Toledo) resultó providencial para salvar vidas en los primeros momentos tras el brutal impacto. José Luis Moris, agente destinado en el distrito de Puente de Vallecas (Madrid), y sus compañeras Noelia y Carmela, de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM), coincidieron en el lugar de la catástrofe sin conocerse previamente y, dejando de lado el shock, se pusieron a trabajar de inmediato en la atención a los heridos. El siniestro, ocurrido cuando un tren de alta velocidad embistió por detrás a otro convoy a la altura de la estación de Urda, dejó un saldo de víctimas mortales y numerosos heridos, entre ellos el compañero policía Iván Romano Ramos, de 42 años, quien falleció.
José Luis Moris, sevillano, había terminado su turno nocturno y tomaba el tren Iryo de las 7.54 con destino a Sevilla para reunirse con su mujer y su hija recién nacida, como hacía cada semana. Llevaba consigo su material de trabajo habitual, que incluía un botiquín repartido en los bolsillos de un chaleco. Apenas 59 minutos después del inicio del viaje, el convoy en el que viajaba fue embestido por un AVE, desencadenando una escena de caos y destrucción. Moris, con contusiones leves, se convirtió en uno de los primeros respondedores, utilizando sus conocimientos de primeros auxilios para atender a los pasajeros atrapados y heridos.
La reacción inmediata de los agentes en medio del caos
En declaraciones a Canal Sur Andalucía, Moris relató con emoción los momentos posteriores al impacto: “Primero se produjo un incendio en el vagón y conseguimos apagarlo. Y, a partir de ahí, empieza la hecatombe: gente chillando, gente encerrada, muchos hierros, asientos… Los que estábamos allí intentamos sacar a los que pudimos”. Su pequeño botiquín fue crucial, ya que le permitió realizar al menos dos torniquetes a personas heridas que estaban perdiendo mucha sangre. “Son conocimientos de primeros auxilios y una vocación que lleva dentro el 99% de los policías que, ante una catástrofe, asumen automáticamente la responsabilidad y se ponen a trabajar”, explicó posteriormente un portavoz de la Policía Nacional.
Noelia y Carmela, una policía y una facultativa de la UFAM Central, viajaban en el mismo tren para acudir a un curso en Ciudad Real sobre violencia de género. Tras el choque, se encontraron con Moris, quien les dijo “Soy policía”, a lo que ellas respondieron “nosotras también”. A partir de ese momento, comenzaron a colaborar y a coordinarse en la ayuda a los heridos mientras llegaban los servicios de emergencia. Realizaron labores de triaje, evaluando a aquellos heridos que podían ser auxiliados, y atendieron a personas como Rafael Hernández, un hombre que quedó atrapado entre los hierros y a quien Noelia practicó un torniquete en la pierna que evitó que se desangrara. La familia de Rafael ha agradecido profundamente la actuación de los agentes, especialmente la de Noelia, a quien consideran su “ángel de la guarda”.
El factor humano y la coordinación con los servicios de emergencia
Los tres agentes permanecieron en el lugar de la catástrofe y se pusieron a las órdenes de los servicios de emergencia según iban llegando a la zona. Su actuación se sumó a la de otros pasajeros y profesionales que se encontraban en los trenes, en una muestra de solidaridad y reacción espontánea ante la tragedia. La Policía Nacional ha puesto a disposición de los tres agentes el equipo psicosocial de psicólogos, “porque aún no están enteros, están procesando lo vivido”, según fuentes del cuerpo. La historia de los tres policías se ha convertido en un ejemplo de entrega y profesionalismo, y ha sido destacada por los medios de comunicación y la opinión pública.
El accidente ferroviario de Urda ha conmocionado a la sociedad española y ha puesto de relieve la importancia de la preparación en primeros auxilios y la capacidad de reacción en situaciones de emergencia. La labor de José Luis Moris, Noelia y Carmela, junto a la de otros héroes anónimos, ha sido fundamental para mitigar las consecuencias de la colisión. Las autoridades continúan investigando las causas del siniestro, mientras las víctimas y sus familias reciben apoyo y asistencia. La comunidad policial, por su parte, llora la pérdida de Iván Romano Ramos y reconoce el valor de sus compañeros, quienes, aun fuera de servicio, demostraron un compromiso ejemplar con la protección de la vida.









