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Chile y Argentina reactivan agenda minera con proyectos por US$20.700 millones

0:00 / --:-- Locución HD

La reactivación de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, junto con una cartera de proyectos con potencial de inversión superior a los US$20.700 millones, ha puesto la cooperación minera bilateral en el centro de la agenda económica de ambos países. El anuncio, dado a conocer en el marco de una serie de encuentros empresariales, busca retomar conversaciones sobre desarrollos ubicados en zonas fronterizas y evaluar fórmulas para facilitar inversiones, infraestructura compartida y el desarrollo de proveedores locales. La información fue difundida por la Revista Digital Minera REDIMIN, que detalló los alcances de esta nueva etapa de integración.

El monto de US$20.700 millones corresponde a iniciativas con potencial de inversión y no implica que todos esos fondos estén comprometidos ni que los proyectos se encuentren en ejecución. Entre los desarrollos destacados figuran los proyectos cupríferos de la provincia de San Juan, en particular el distrito Vicuña, que comprende Josemaría y Filo del Sol, ubicados en una zona próxima a la frontera con Chile. La reactivación de la comisión bilateral permite retomar el diálogo sobre estos yacimientos y explorar sinergias en materia de infraestructura, logística y servicios especializados.

Oportunidades y desafíos para los proveedores mineros

El presidente de la Cámara de Comercio Chileno Argentina, Charles Kimber, presentó su posición en una carta titulada “Chile y Argentina: cuidar lo construido, proyectar el futuro”, donde sostuvo que las diferencias entre vecinos deben tratarse con claridad y respeto, y advirtió que la sospecha y la descalificación pueden poner en riesgo vínculos comerciales e institucionales construidos durante décadas. Kimber planteó que avanzar en la integración puede abrir oportunidades para empresas de ambos países en minería, energía, infraestructura y logística.

En ese contexto, una misión comercial argentina visitó Chile y reunió a unas 20 empresas proveedoras de bienes y servicios mineros, concretando más de 200 reuniones comerciales e institucionales. La delegación incluyó firmas de ingeniería mecánica y eléctrica, geofísica, componentes industriales y consultoría ambiental. Sin embargo, no se informaron acuerdos comerciales cerrados como resultado de la misión, lo que evidencia que el proceso de integración aún se encuentra en una fase de vinculación y exploración.

Representantes empresariales de San Juan han expresado inquietudes por las diferencias de costos operativos, especialmente en alquiler de equipos, transporte, logística y servicios técnicos. La discusión se centra en cómo incorporar proveedores internacionales sin desplazar la participación de empresas locales ni la contratación de trabajadores de las regiones donde se desarrollen los proyectos. Entre las alternativas mencionadas están las alianzas empresariales, la radicación de compañías y programas de capacitación.

Comercio bilateral y proyecciones de la integración minera

El intercambio comercial entre Chile y Argentina alcanzó aproximadamente US$7.931 millones en 2025, según datos de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile. Argentina participa con exportaciones de petróleo crudo, gas natural, maíz y vehículos comerciales, mientras que Chile abastece ese mercado con manufacturas, productos agropecuarios y servicios. La relación incluye también operaciones de electricidad, gas natural licuado y servicios industriales.

En el ámbito minero, la integración podría extenderse más allá de la venta de insumos: la agenda contempla oportunidades en ingeniería, mantenimiento, automatización, transporte y soluciones tecnológicas. El intercambio de energía y el desarrollo de infraestructura forman parte de la misma agenda económica, aunque no se detallan volúmenes ni nuevos acuerdos asociados. La cercanía de Josemaría y Filo del Sol con Chile abre posibilidades de aprovechar experiencia técnica, infraestructura y servicios disponibles a ambos lados de la cordillera.

La carta de Kimber llama a sostener los vínculos institucionales y evitar que las diferencias políticas debiliten la cooperación bilateral. La reactivación de la comisión bilateral y la cartera de proyectos representan una señal positiva para el sector minero de la región, aunque su concreción dependerá de la capacidad de las empresas para establecer relaciones comerciales y competir en condiciones que les permitan participar. El desafío pendiente es traducir ese potencial en contratos y empleos efectivos para las comunidades de ambos países.