Chile alberga 22 prospectos de exploración minera activos, posicionándose como el tercer país con mayor cantidad de proyectos en cartera a nivel mundial, solo por detrás de Canadá y Perú. Sin embargo, esta riqueza geológica no se traduce en inversión proporcional: según el primer Índice de Exploración (PIEx) 2026 elaborado por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco), el país registra un presupuesto ponderado de US$97 millones, equivalentes a solo el 3,9% del total analizado. El informe, dado a conocer este 27 de octubre, se basa en información de 90 compañías mineras, principalmente junior y mid-tier, recopilada durante la convención internacional PDAC 2026 en Canadá y complementada con fuentes públicas.
El estudio evidencia una brecha estructural entre el interés que despierta el territorio chileno y la materialización de recursos para explorarlo. Mientras el país figura entre los destinos prioritarios para las empresas —con 15 menciones entre las compañías consultadas—, al incorporar el presupuesto ponderado desciende al octavo lugar. La muestra total considera presupuestos por US$2.495 millones y un catastro de 214 prospectos activos en distintas jurisdicciones, de los cuales 98 se ubican en el corredor andino (Chile, Perú, Argentina, Colombia, Bolivia y Ecuador), equivalentes al 45,8% del total. No obstante, esa región concentra solo el 34,3% del presupuesto (US$857 millones), frente a los US$1.638 millones asignados al resto del mundo.
Brecha de inversión: el potencial geológico chileno no se traduce en financiamiento
La comparación con otros países de la región resulta elocuente. Perú lidera la asignación de presupuesto dentro del corredor andino con US$342 millones, seguido de Colombia con US$235 millones y Argentina con US$172 millones. Chile, pese a su tradición minera y sus 22 prospectos activos distribuidos en 12 compañías, queda rezagado con menos de una tercera parte de lo que recibe Perú. Para Cristian Cifuentes, líder senior de Estudios y Contenidos de Cesco, este fenómeno refleja uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevos proyectos en el país. “Chile sigue mostrando oportunidades geológicas relevantes, pero ese potencial no se está traduciendo en el mismo nivel de financiamiento. El estudio identifica una cartera activa de prospectos y un interés por explorar, pero el desafío es generar las condiciones para que ese interés se convierta en inversión efectiva y nuevas campañas de exploración”, explica.
El informe también revela que, al considerar las jurisdicciones prioritarias señaladas por las compañías, Canadá encabeza el listado con 28 menciones, seguido por Estados Unidos (25), Perú (20) y Chile (15). Sin embargo, la intensidad de inversión por mención de país con presupuesto asignado es de US$14 millones en el corredor andino, frente a US$17,4 millones en el resto de las jurisdicciones. Esta diferencia sugiere que, aunque Chile es percibido como un destino atractivo, las condiciones para ejecutar la inversión no compiten en igualdad de condiciones con otras regiones.
Permisos y financiamiento: los obstáculos que frenan la exploración
El PIEx 2026 también indagó en las barreras que enfrentan las compañías exploradoras. De las 58 empresas que entregaron respuestas sustantivas, el 39,7% identificó los permisos y la regulación como su principal cuello de botella. En segundo lugar aparece el financiamiento, con un 24,1%, seguido por la licencia social y la relación con comunidades, con un 19%. Estos resultados adquieren especial relevancia para Chile, donde la exploración es una actividad de alto riesgo, intensiva en capital y fundamental para identificar los yacimientos que permitirán sostener la producción minera en las próximas décadas. La tramitación de permisos, muchas veces prolongada y con múltiples instancias, desincentiva la inversión en etapas tempranas, mientras que el acceso a financiamiento se vuelve crítico para las empresas junior, que carecen de flujos de caja propios.
Cifuentes profundiza en esta problemática: “Las compañías exploradoras evalúan distintas jurisdicciones y toman decisiones sobre dónde destinar sus recursos. Por eso, no basta con contar con potencial geológico. También es necesario ofrecer condiciones competitivas que permitan financiar y ejecutar proyectos. Esa es una discusión especialmente relevante para Chile si queremos fortalecer nuestra cartera de futuros descubrimientos”. El estudio subraya que la exploración es la base para reponer reservas y mantener la producción de cobre y otros minerales, en un contexto global de transición energética que demanda mayores volúmenes de metales.
Proyecciones y llamado a generar condiciones competitivas
Ante este panorama, Cesco plantea la necesidad de avanzar en medidas concretas para revertir la brecha. Entre ellas, agilizar la tramitación de permisos, fortalecer el acceso al financiamiento para las compañías exploradoras y mejorar la disponibilidad de información geocientífica. Estas acciones apuntan a generar un ecosistema más competitivo que permita convertir el interés de las empresas en campañas efectivas de exploración. El informe también destaca que el corredor andino, pese a concentrar casi la mitad de los prospectos activos, recibe solo un tercio del presupuesto, lo que evidencia una oportunidad de mejora para toda la región.
Para la industria minera chilena, y particularmente para regiones como Atacama y la Provincia del Huasco, donde la actividad minera es un pilar económico, los resultados del PIEx 2026 constituyen una señal de alerta. La falta de inversión en exploración podría afectar la sostenibilidad de la producción futura y, con ello, el empleo y el desarrollo local. El estudio de Cesco, elaborado con información de 90 compañías, se posiciona como una herramienta de diagnóstico para orientar políticas públicas y decisiones privadas. La próxima edición del índice permitirá evaluar si las condiciones han mejorado o si la brecha persiste, en un escenario donde la competencia global por capital de riesgo en minería se intensifica.
















