El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, generó este martes una fuerte polémica al sugerir que los partidos árabes “están robando las elecciones” y llamar a sus adeptos a votar en masa ante la altísima participación registrada en las localidades donde reside la población palestina con nacionalidad israelí. La acusación se produjo en el marco de los comicios legislativos que se celebran en el país, los primeros desde los ataques del 7 de octubre de 2023, y cuando la participación electoral alcanzaba a las 16:00 horas un 56%, el máximo histórico para esa franja horaria, con más de 3,2 millones de ciudadanos que ya habían depositado su papeleta.
Estas elecciones revisten una importancia singular para Israel, pues constituyen la primera cita con las urnas tras la guerra desatada por los ataques del 7 de octubre de 2023, en los que murieron unos 1.200 israelíes y 251 fueron secuestrados. El país llega a estos comicios en un clima de profunda polarización política y social, con un electorado que parece movilizarse masivamente. El Likud, el partido de Netanyahu, aspira a repetir la fórmula de gobierno junto a la derecha supremacista religiosa y los partidos ultraortodoxos, mientras la oposición busca capitalizar el descontento y las demandas de cambio.
Récord de participación y acusaciones de “robo” en los comicios
La jornada electoral ha estado marcada por una participación sin precedentes. A las 16:00 horas, el 56% del electorado había acudido a las urnas, superando todos los registros anteriores para esa hora. Este incremento se ha notado especialmente en las localidades con alta concentración de población árabe-israelí, lo que ha llevado a Netanyahu a pedir a sus seguidores que contrarresten esa tendencia. “Están robando las elecciones”, habría señalado el primer ministro, según recogen medios israelíes, en un intento por movilizar a su base ante el avance de los partidos árabes.
Las declaraciones de Netanyahu han sido interpretadas por analistas como una señal de preocupación dentro del Likud ante el escenario que se dibuja. La alta participación suele favorecer a los partidos de oposición y a los sectores menos representados habitualmente, como la comunidad árabe. En ese contexto, el líder opositor Gadi Eisenkot ha llamado a los israelíes a votar para lograr el cambio que el país necesita. “Hay aires de cambio en Israel”, ha asegurado Eisenkot, quien busca aglutinar el voto de quienes reclaman una nueva dirección política.
Proyecciones y desafíos para la gobernabilidad
Con los comicios aún en desarrollo, las proyecciones son inciertas. El Likud y sus aliados religiosos y ultraortodoxos necesitan una mayoría sólida para formar gobierno, pero el aumento de la participación podría alterar el equilibrio de fuerzas en la Knéset. Los partidos árabes, que en elecciones anteriores han logrado un peso significativo, podrían verse beneficiados por esta ola de votantes, lo que complicaría los planes de Netanyahu de repetir la coalición actual.
La comunidad internacional observa con atención estos comicios, que podrían tener implicancias en la política exterior israelí y en el conflicto con los palestinos. La acusación de “robo” electoral lanzada por el primer ministro ha generado inquietud sobre la confianza en el sistema democrático y podría tensar aún más el ambiente político. Los resultados oficiales se conocerán en las próximas horas y serán determinantes para el futuro inmediato de Israel.
















