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Móviles plegables: la fiebre por el iPhone Duo reaviva el debate sobre su verdadera utilidad y durabilidad

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La expectación generada por el inminente lanzamiento del iPhone Duo, el primer smartphone plegable de Apple, ha vuelto a colocar a los móviles plegables en el epicentro de la actualidad tecnológica. El dispositivo, que se agotó en reservas online y presenta un plazo de entrega de tres meses, promete una experiencia similar a la de los modelos que fabricantes como Samsung, Huawei y Motorola han desarrollado durante los últimos años: un teléfono que se despliega para ofrecer una pantalla de gran tamaño, ideal para leer, ver videos, consultar documentos o trabajar con varias aplicaciones simultáneamente. Sin embargo, esta versatilidad conlleva un costo económico y práctico que los consumidores deben evaluar antes de decidirse a comprarlo.

La historia de los móviles plegables se remonta a 2019, cuando Samsung presentó el Galaxy Fold, seguido de cerca por Huawei con el Mate X. Desde entonces, la categoría ha evolucionado desde prototipos frágiles y costosos hasta dispositivos más robustos y asequibles, aunque aún lejos de los precios de los teléfonos convencionales. La llegada de Apple, tradicionalmente cautelosa con las nuevas tecnologías, supone un espaldarazo definitivo para un segmento que, según la consultora IDC, representó cerca del 2% de los envíos globales de smartphones en 2025, con proyecciones de crecimiento sostenido. En Chile, aunque la penetración es menor debido a los altos aranceles de importación, los modelos plegables de Samsung y Motorola han ganado presencia en el mercado formal, comercializándose a través de operadores como Entel, Movistar y Claro, con precios que superan el millón de pesos.

¿Qué se gana y qué se pierde con un móvil plegable?

La principal ventaja de estos equipos radica en su pantalla interior flexible, que al desplegarse puede alcanzar entre 7 y 8 pulgadas, convirtiéndolos en un híbrido entre smartphone y tablet. Esto permite una multitarea más cómoda, la visualización de contenido multimedia sin necesidad de un dispositivo adicional y una mayor productividad en movilidad. No obstante, esa misma flexibilidad implica renunciar a ciertas características presentes en los teléfonos tradicionales: menor resistencia al polvo y al agua, una durabilidad aún cuestionada por los pliegues en la pantalla y un peso y grosor superiores. Además, el precio de entrada suele duplicar o triplicar al de un gama alta convencional. Según un informe de la firma de análisis Counterpoint Research, el costo promedio de un plegable en 2025 rondó los 1.500 dólares, frente a los 800 dólares de un smartphone premium estándar.

En cuanto a la duración real, los fabricantes aseguran que las bisagras y pantallas flexibles soportan hasta 200.000 pliegues, lo que equivaldría a unos cinco años de uso intensivo (unos 100 pliegues diarios). Sin embargo, estudios independientes, como el realizado por la revista especializada Tom’s Guide, han detectado que factores como la acumulación de polvo en la bisagra o la exposición prolongada a temperaturas extremas pueden reducir esa cifra. En Chile, donde la garantía legal es de seis meses según la Ley del Consumidor, los usuarios deben considerar la compra de seguros adicionales o extensiones de garantía, que los operadores ofrecen por montos cercanos a los 100.000 pesos anuales.

Perspectivas y desafíos para la adopción masiva en Chile

La llegada del iPhone Duo podría dinamizar el mercado local de plegables, aunque su disponibilidad en Chile aún no ha sido confirmada oficialmente por Apple. Históricamente, los lanzamientos de la compañía en el país suelen producirse semanas o meses después de su debut en Estados Unidos, con precios que incluyen impuestos y que podrían superar los 1.800.000 pesos para la versión base. Los operadores locales, que ya comercializan los Galaxy Z Fold y Flip de Samsung, podrían ampliar sus catálogos y ofrecer planes de financiamiento para hacer frente a la demanda. No obstante, analistas del sector advierten que la adopción masiva dependerá de la reducción de costos y de una mayor oferta de modelos de gama media, algo que se espera para 2027.

Mientras tanto, los consumidores chilenos enfrentan la decisión de apostar por una tecnología que promete versatilidad pero que aún debe demostrar su fiabilidad a largo plazo. La experiencia internacional sugiere que los plegables han mejorado sustancialmente desde sus primeras generaciones, pero la relación precio-durabilidad sigue siendo su talón de Aquiles. Para quienes buscan un dispositivo que reemplace tanto al teléfono como a la tablet, la propuesta es atractiva; para el resto, la espera de precios más accesibles y diseños más resistentes parece ser la opción más sensata. En un mercado chileno donde el gasto promedio en smartphones ronda los 350.000 pesos, los plegables continúan siendo un artículo de nicho que, con la entrada de Apple, busca conquistar a los entusiastas de la tecnología y a los profesionales que valoran la productividad móvil.