El futuro de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) quedó pendiendo de un hilo este viernes luego de que el Consejo de Seguridad de la ONU no lograra renovar su mandato, que expira este sábado 31 de octubre. El bloqueo se produjo por un veto cruzado entre Rusia y Estados Unidos, que rechazaron sendas propuestas presentadas por cada potencia para extender la operación. Si no se convoca una reunión de urgencia en las próximas horas, la misión que lleva 35 años desplegada en el territorio disputado llegará a su fin de manera abrupta, dejando un vacío en uno de los conflictos más antiguos de África.
La Minurso fue establecida en 1991 con el objetivo de supervisar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, un territorio cuya soberanía se disputan Marruecos y el Frente Polisario desde la retirada española en 1975. A lo largo de las décadas, la misión ha sido clave para mantener el alto el fuego y facilitar el diálogo entre las partes, aunque el referéndum nunca se ha celebrado. Su posible desaparición representa un golpe para la diplomacia multilateral y para la estabilidad del Magreb, una región estratégica por sus recursos pesqueros, fosfatos y rutas migratorias hacia Europa.
El veto cruzado que paralizó al Consejo de Seguridad
Según consignó el diario El País Chile, el Consejo de Seguridad celebró este viernes una votación en la que Rusia y Estados Unidos ejercieron su derecho a veto sobre las propuestas del otro. Washington impulsaba una resolución que extendía el mandato de la Minurso con ciertas condiciones, mientras que Moscú presentaba una alternativa con un enfoque distinto. Ninguna de las dos prosperó, y el organismo quedó sin una salida consensuada antes del vencimiento. Fuentes diplomáticas citadas por el medio español señalaron que las diferencias no radican tanto en el fondo de la misión como en el lenguaje sobre derechos humanos y el rol de las partes en el conflicto.
La representante permanente de Estados Unidos ante la ONU habría argumentado que la propuesta rusa no garantizaba la supervisión adecuada del alto el fuego ni el respeto a los derechos humanos en la zona, mientras que su par ruso habría criticado el texto estadounidense por considerarlo sesgado hacia las posiciones de Marruecos. Estas tensiones se suman a un contexto de creciente rivalidad entre ambas potencias en el seno del Consejo, que ya ha afectado otras misiones de paz en África y Oriente Medio. La Minurso se convierte así en la víctima más reciente de la parálisis decisionista que aqueja al principal órgano de seguridad mundial.
Impacto humanitario y geopolítico de una salida abrupta
La eventual terminación de la Minurso tendría consecuencias inmediatas sobre el terreno. La misión emplea a cientos de observadores militares y civiles, y su retirada podría alentar nuevas hostilidades entre el Ejército marroquí y el Frente Polisario, que en 2020 rompió el alto el fuego tras décadas de tregua. Organizaciones humanitarias han advertido que la población saharaui en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, quedaría aún más desprotegida. Asimismo, la ausencia de una presencia internacional facilitaría el accionar de grupos yihadistas en la región del Sahel, ya golpeada por la inestabilidad en Malí y Níger.
En el plano diplomático, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado en reiteradas ocasiones la importancia de mantener la Minurso como un instrumento de paz. Sin embargo, el veto cruzado evidencia la dificultad de alcanzar consensos en un Consejo de Seguridad fracturado. La comunidad internacional, incluida la Unión Africana y la Unión Europea, observa con preocupación el posible colapso de un mecanismo que, pese a sus limitaciones, ha contribuido a contener la violencia en el Sáhara Occidental durante más de tres décadas.
Reunión de urgencia: la última carta para salvar la misión
De acuerdo con el artículo de El País Chile, solo una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad en las próximas horas podría evitar que la Minurso llegue a su fin este mismo sábado. Fuentes diplomáticas no descartan que se convoque una sesión extraordinaria durante el fin de semana para buscar una fórmula de compromiso que permita una extensión técnica y breve del mandato, mientras se negocia una resolución más amplia. No obstante, el tiempo apremia y las posiciones de Rusia y Estados Unidos parecen irreconciliables por ahora.
Mientras tanto, el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, continúa sus esfuerzos de mediación entre Marruecos, el Frente Polisario y Argelia. La posible desaparición de la Minurso debilitaría su labor y enviaría una señal de impotencia de Naciones Unidas ante un conflicto que lleva casi medio siglo sin solución. Para Chile, país que integra el Consejo de Seguridad en calidad de miembro no permanente en el período 2025-2026, el desenlace de esta crisis supone un desafío diplomático: deberá pronunciarse sobre una situación que pone a prueba la eficacia del multilateralismo y el respeto al derecho internacional.









