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La continuidad de la Gran Sala Sinfónica Nacional, inaugurada en julio de 2025 y única en su tipo en Latinoamérica, se encuentra en entredicho tras la supresión de la línea de financiamiento que permitía su operación en el proyecto de Presupuesto 2027. La rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, y la directora del Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC), Dominique Thomann Etchegaray, solicitaron esta semana ante la Cuarta Subcomisión Mixta de Presupuestos del Congreso Nacional la reposición del aporte de $2.165 millones que el Ministerio de las Culturas transfería a la institución. La eliminación de estos recursos, según advirtieron, pone en riesgo no solo el funcionamiento de la sala, sino también del Teatro Universidad de Chile y de los elencos estables que allí se presentan.
El conflicto estalló luego de que el Ejecutivo presentara su propuesta presupuestaria para 2027, en la que se elimina la glosa que dependía del Ministerio de las Culturas y se concentra el financiamiento del CEAC exclusivamente en el Ministerio de Educación. Según un análisis de El Mostrador con la plataforma de transparencia Tuwün.cl, esta modificación implica un recorte del 36,8% en los recursos destinados al centro, que pasan de $5.871 millones en 2026 a $3.711 millones en 2027. La situación generó alarma en el mundo cultural y llevó al ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, a salir a declarar que el proyecto contempla una transferencia de $3.711 millones a la Subsecretaría de Educación Superior para el financiamiento del CEAC. Sin embargo, la revisión de las partidas presupuestarias no permite rastrear dicho traspaso, lo que aumentó la incertidumbre.
El recorte que amenaza la programación gratuita de la Gran Sala Sinfónica
En conversación con El Mostrador, la directora del CEAC, Dominique Thomann Etchegaray, fue categórica al señalar que la propuesta del Ejecutivo pone en riesgo la continuidad de un proyecto cultural gestado de manera transversal. “Esto por supuesto genera preocupación, porque pone en riesgo la continuidad de un proyecto cultural que se gestó y concretó de manera transversal con el apoyo de distintos gobiernos y durante distintas rectorías”, afirmó. Asimismo, detalló el impacto concreto: “El resultado es que los elencos siguen financiados, pero la operación y la mantención de la Sala, la posibilidad de ofrecer actividades gratuitas y la difusión de la música sinfónica quedan sin financiamiento, y eso es lo que nosotros pedimos corregir”.
La rectora Alejandra Mizala, en tanto, expuso ante la comisión parlamentaria que la solicitud es acotada y busca el mismo trato que reciben otras instituciones colaboradoras. “La lista de las instituciones colaboradoras incluye al Teatro Municipal, el GAM y el Centro Cultural Palacio La Moneda, que mantienen exactamente el mismo aporte. La única línea que desaparece es la del CEAC de la U. de Chile. No pedimos un trato especial, pedimos el mismo trato que reciben las demás instituciones colaboradoras. Por lo tanto, lo que solicitamos es acotado y concreto: reponer la asignación vigente en la ley 2026”, sostuvo. La autoridad universitaria también destacó que el CEAC ha cumplido con creces las metas de acceso gratuito: entre enero y agosto, 156 mil personas participaron en sus actividades y 103 mil lo hicieron de forma gratuita, superando el 110% de la meta comprometida.
Impacto en la comunidad y llamado a reponer el financiamiento
El CEAC desarrolla su labor gracias a un modelo de financiamiento mixto que combina aportes del Ministerio de Educación, a través de las Actividades de Interés Nacional (AIN), y del Ministerio de las Culturas. Mientras los primeros garantizan la continuidad de los elencos estables –Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Ballet Nacional Chileno, Coro Sinfónico y Camerata Vocal–, los segundos permiten la operación, mantención y programación de la sala y el teatro, incluyendo funciones gratuitas y actividades de difusión. La eliminación de esta segunda fuente dejaría a la Gran Sala Sinfónica sin recursos para su funcionamiento diario, lo que afectaría directamente a miles de personas que acceden a la cultura de forma gratuita.
La situación se enmarca en un contexto más amplio de ajuste fiscal que afecta al sector cultural. Según el análisis presupuestario, los recursos destinados al Ministerio de las Culturas no solo disminuyeron un 16,5% en comparación con 2026, sino que cuatro programas quedarían sin financiamiento: el CEAC de la Universidad de Chile, Somos Barrio, Fomento y Desarrollo de Ecosistemas Creativos, y Promoción y Fortalecimiento del Trabajo Cultural. La directora Thomann enfatizó que los recursos públicos están siendo bien utilizados: “De las 98 actividades del convenio, llevamos 87 ejecutadas en septiembre, con tres meses aún por delante, y todas las rendiciones se han presentado a tiempo y sin mayores observaciones. Es decir, los recursos públicos están llegando a las personas y están siendo rendidos”.
El debate presupuestario continuará en el Congreso, donde se espera que la solicitud de la Universidad de Chile sea acogida. La reposición de los $2.165 millones permitiría mantener la operación de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, garantizando el acceso cultural gratuito y la continuidad de un proyecto que se ha consolidado como un referente en Latinoamérica. La comunidad cultural y las autoridades universitarias han llamado a los parlamentarios a corregir el recorte y a asegurar el financiamiento de una infraestructura que representa un patrimonio artístico de alcance nacional.
















