El fenómeno climático conocido como «Súper Niño» ya está dejando sentir sus efectos en América Latina y otras partes del mundo, según advirtió este miércoles la Organización Meteorológica Mundial (OMM) desde Ginebra. La agencia de la ONU señaló que este evento podría alcanzar una intensidad sin precedentes, superando con creces los niveles registrados en las últimas cuatro décadas, y que aunque su punto máximo se espera para finales de 2026, sus consecuencias se prolongarán mucho más allá. En Chile, las intensas precipitaciones han causado inundaciones severas en Santiago y un tiempo anormal en todo el territorio, desde el norte hasta el sur, con granizo, lluvias extremas y nevadas en primavera.
La situación ha llevado a los expertos a calificar este evento como un «Súper Niño», término que alude a su magnitud excepcional. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, declaró que El Niño «alcanzará su punto máximo a finales de 2026, pero sus efectos se sentirán mucho después». El director para las Américas de la OMM, Julián Báez, explicó a BBC Mundo que «se está viendo lo que se había pronosticado y, en algunos casos como en Chile, probablemente más impacto de lo esperado. Ahí ha tenido un efecto muy significativo a lo largo de todo el país». Estas declaraciones subrayan la gravedad de la situación y la necesidad de que los gobiernos tomen medidas preventivas.
Impacto del Súper Niño en Chile y Sudamérica
En Chile, las consecuencias del Súper Niño se han manifestado con especial crudeza. Las intensas lluvias provocaron inundaciones y aluviones en Santiago, dejando viviendas, comercios y automóviles dañados. Sin embargo, el fenómeno no se limita a la capital: «Santiago, como es una ciudad más densamente poblada, tiene más exposición. Pero los efectos se han visto en el norte, se han visto en el centro, se han visto en el sur: desde granizo y lluvias severas hasta nevadas en primavera», detalló Báez. Esta variedad de eventos extremos refleja la complejidad del impacto climático en el país, que se extiende desde la Región de Atacama hasta Magallanes, afectando a comunidades y actividades productivas.
En el sureste de Sudamérica, los efectos también son notorios. Paraguay, el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina han registrado precipitaciones intensas que superan los parámetros habituales. Báez mencionó que la cuenca del río Paraná se ha incrementado notablemente, con un exceso de agua en lugares como la represa de Itaipú, lo que ha requerido la liberación de su caudal y ha generado inundaciones en algunos sectores de Paraguay y Argentina, además de la inhabilitación del parque nacional de Iguazú. «En Asunción, tuvimos una granizada nunca vista el 2 de octubre. El tamaño era inesperado y un volumen de precipitación intenso, con los daños que eso implica. Esto genera intranquilidad de las personas, que quedan muy sensibles a cualquier evento hidrometeorológico porque los están viendo extremos», agregó el experto.
Proyecciones y llamado a la preparación
La OMM advirtió que países como Perú y Ecuador, que ya están viendo efectos tempranos, probablemente enfrentarán una temporada muy intensa de lluvias o una sequía considerable entre diciembre y enero. Además, en el Pacífico oriental, El Niño ha intensificado la actividad de huracanes: se han registrado 22 tormentas con nombre y 12 huracanes, incluyendo 10 ciclones de categoría mayor, una cifra que supera la de una temporada promedio y aún quedan dos meses para que finalice. El organismo internacional hizo un llamado a los gobiernos y a la población a mantenerse alerta y a fortalecer los sistemas de alerta temprana y respuesta ante desastres.
En Chile, aunque el fenómeno de El Niño es conocido por su influencia en el clima, la intensidad actual ha sorprendido a los expertos. Las autoridades locales, como la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI) y la Dirección Meteorológica de Chile, han emitido alertas y recomendaciones a la población. Se espera que las condiciones extremas continúen en los próximos meses, por lo que se insta a la ciudadanía a seguir las indicaciones oficiales y a prepararse para posibles eventos como inundaciones, aluviones y nevadas fuera de temporada. La OMM continuará monitoreando la evolución del Súper Niño y actualizará sus pronósticos estacionales.









