La ciudad de Múnich se prepara para recibir una nueva edición del Oktoberfest, la fiesta cervecera más grande del mundo, que en 2026 espera congregar a siete millones de personas durante 16 días de celebración. El evento, que se celebra anualmente en la capital bávara, no solo es un ícono cultural de Alemania, sino también un motor económico que mueve millones de euros y genera empleo en la región. Para esta versión, los organizadores han dispuesto una infraestructura capaz de atender a la multitud, incluyendo el consumo estimado de 550.000 pollos, una cifra que da cuenta de la magnitud de la festividad.
El Oktoberfest tiene sus raíces en 1810, cuando se celebró la boda del príncipe heredero Luis de Baviera y Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Desde entonces, la fiesta ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo de la identidad bávara y alemana, atrayendo a turistas de todo el mundo. En los últimos años, el evento ha incorporado medidas de sostenibilidad y seguridad, así como una oferta gastronómica y cultural más diversa. La edición 2026 no es ajena a estas transformaciones y refleja los cambios en los hábitos de consumo, especialmente en el sector cervecero.
La revolución de la cerveza sin alcohol en el Oktoberfest
Uno de los fenómenos que marca esta edición es el crecimiento de la cerveza sin alcohol, un segmento que ha experimentado un auge significativo en Alemania. Según Jörg Biebernick, consejero delegado de la cervecera Paulaner, la marca fue pionera en lanzar una cerveza de trigo sin alcohol en 1986, mucho antes de que la moderación se convirtiera en tendencia. Hoy, este tipo de productos representa entre el 10% del mercado alemán y crece a doble dígito. La cerveza de trigo cero cero ha aumentado un 37% en el extranjero este año, y en enero está previsto el lanzamiento de una lager sin alcohol.
Biebernick explicó que el éxito de la cerveza sin alcohol no se limita a un grupo etario específico, sino que responde a nuevas ocasiones de consumo. “Antes, si tomabas una cerveza en la comida, sabías que por la tarde no podías hacer deporte ni trabajar. Ahora la cero cero lleva la cerveza a sitios donde no estaba”, señaló el ejecutivo. Además, destacó que se ha roto el estigma asociado a quienes optan por no beber alcohol: “Antes eras el perdedor del día porque conducías. Ya no va de perdedores o ganadores, es tu decisión”. Estas declaraciones reflejan un cambio cultural en torno a la bebida, donde la moderación y la responsabilidad son cada vez más valoradas.
Impacto económico y proyecciones para la industria
El Oktoberfest 2026 no solo es una vitrina para la innovación cervecera, sino también un importante dinamizador económico. Se estima que la fiesta genera ingresos superiores a los 1.000 millones de euros para la ciudad de Múnich, beneficiando a hoteles, restaurantes, transporte y comercio local. La asistencia masiva de turistas internacionales, especialmente de países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia, contribuye a la proyección global de la cultura bávara. Para la industria cervecera alemana, el evento representa una oportunidad para mostrar sus productos y adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
El crecimiento de la cerveza sin alcohol es solo un ejemplo de cómo las empresas del sector están diversificando su oferta para satisfacer a un público más exigente y consciente de la salud. Se espera que para 2027 este segmento continúe su expansión, impulsado por campañas de marketing que enfatizan la calidad y el sabor sin comprometer la experiencia. En el marco del Oktoberfest, los visitantes podrán degustar una variedad de cervezas tradicionales y sin alcohol, en un ambiente que combina tradición y modernidad. La fiesta se extenderá hasta el 4 de octubre, con actividades culturales, desfiles y atracciones para toda la familia.









