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Los resultados de la PAES en Copiapó y las comunas de la Región de Atacama vuelven a instalar en el centro del debate público la histórica discusión sobre la equidad en el sistema educativo chileno. Cada vez que se publican los rankings de establecimientos educacionales basados en los promedios de la Prueba de Acceso a la Educación Superior, surge de manera inevitable la interrogante sobre el impacto real de las Notas de Enseñanza Media (NEM) y el costo financiero y social que implica educar en zonas extremas y mineras del norte del país.
En el contexto regional, las comunidades escolares de Copiapó, Tierra Amarilla y Caldera enfrentan desafíos particulares que van desde la infraestructura hasta la retención docente, pasando por las complejidades derivadas de la transición hacia los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Históricamente, estos rankings suelen leerse como una medida directa de la distancia que separa a los colegios particulares pagados de aquellos establecimientos municipales o subvencionados que operan con presupuestos más estrechos y realidades socioeconómicas complejas.
El peso de las Notas de Enseñanza Media en el acceso universitario
Uno de los factores determinantes en este escenario es el peso que ejercen las Notas de Enseñanza Media y los rankings de notas en el puntaje ponderado final para postular a las universidades del Consejo de Rectores y adscritas al sistema de acceso. Para los estudiantes de Copiapó, mantener un rendimiento académico sobresaliente durante los cuatro años de educación media representa un esfuerzo sostenido que debe sobrellevar diversas brechas estructurales, incluyendo la escasez de recursos pedagógicos especializados y la necesidad de fortalecer la preparación complementaria para pruebas estandarizadas.
Diversos actores del ámbito educativo local han señalado reiteradamente que medir la calidad de un establecimiento únicamente a través del promedio PAES resulta insuficiente y, en muchos casos, injusto. Un colegio que recibe a estudiantes con contextos de alta vulnerabilidad social y logra que la totalidad de su promoción ingrese a la educación superior está realizando una labor transformadora de enorme valor, la cual queda invisibilizada cuando las métricas oficiales se limitan a comparar promedios de selección sin ponderar el punto de partida de cada alumno.
Desafíos pendientes para la educación en Atacama
De cara a los próximos procesos de admisión, las autoridades educacionales y los gremios docentes en la Región de Atacama coinciden en la urgencia de implementar políticas públicas focalizadas que reduzcan la brecha digital, mejoren la conectividad en sectores rurales y aseguren una inyección de recursos estables para la educación pública. Solo mediante un fortalecimiento integral de las escuelas y liceos de Copiapó y sus alrededores será posible garantizar que la prueba de acceso cumpla su rol de puente hacia la movilidad social y no un reflejo de las desigualdades de origen.
En conclusión, la discusión sobre la PAES por NEM y el costo de educar en Copiapó trasciende la simple estadística de puntajes nacionales. Se trata de un llamado de atención a repensar el modelo educativo regional, valorando el esfuerzo cotidiano de profesores, familias y estudiantes que bregan por salir adelante en un entorno desafiante, y exigiendo al Estado mayores garantías de equidad para las futuras generaciones de atacameños.















