El presidente de la República, José Antonio Kast, protagonizó una intervención de alto nivel en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en la ciudad de Madrid, España, donde centró su discurso en la urgencia de transformar los compromisos diplomáticos en soluciones tangibles para los ciudadanos. El mandatario chileno subrayó que la cooperación internacional solo adquiere verdadero sentido cuando es capaz de generar respuestas efectivas ante los desafíos complejos que enfrenta la región, instando a los líderes presentes a pasar de las palabras a la acción en un contexto global marcado por incertidumbres económicas y geopolíticas.
La exposición presidencial se enmarca en un momento diplomático crucial para Chile, que busca consolidar su rol como actor regional clave. En este escenario, el jefe de Estado resaltó los avances significativos en las relaciones bilaterales con Bolivia, particularmente tras los diálogos sostenidos con el presidente Rodrigo Paz. Kast recordó que se concretó la primera delegación oficial entre ambos países en siete décadas, un hito que calificó como una demostración de que las diferencias históricas no deben ser un obstáculo para construir un futuro común, sino que existen más temas de colaboración que de división.
Cooperación estratégica y desafíos de seguridad
Durante su alocución, el presidente chileno enfatizó que ninguna estrategia de cooperación puede ser exitosa si no aborda primero la amenaza del crimen organizado, un factor que condiciona directamente el crecimiento económico y la seguridad ciudadana. «Chile está trabajando para crecer y tiene una convicción clara: sin seguridad, no hay camino posible hacia ese objetivo», afirmó Kast, vinculando la estabilidad interna con la capacidad de desarrollo nacional. En esta línea, valoró el Compromiso Regional de Santiago y el Comunicado Especial sobre Delincuencia Organizada Transnacional, instrumentos que buscan fortalecer la coordinación policial y judicial entre las naciones iberoamericanas.
Asimismo, el mandatario detalló los avances en la normalización de las relaciones con Venezuela, señalando que Chile reconoce la realidad actual del país vecino y ofrece su acompañamiento al proceso democrático que se avecina. «Reconocemos la realidad como es, valoramos el cambio donde existe y ofrecemos nuestro acompañamiento», precisó, mostrando una postura pragmática orientada a la estabilidad regional. Paralelamente, destacó la aprobación de la Estrategia de Cooperación Iberoamericana, que busca institucionalizar una colaboración basada en la horizontalidad y el consenso entre los estados miembros.
Valparaíso y el liderazgo en alta mar
Uno de los puntos más destacados de la agenda fue la postulación de la ciudad de Valparaíso para albergar la Secretaría Ejecutiva del Acuerdo de Alta Mar. Kast señaló que, de materializarse esta iniciativa, Chile sería sede del primer organismo de las Naciones Unidas de membresía universal ubicado en Iberoamérica. El presidente agradeció a los cancilleres iberoamericanos por adoptar por consenso el Posicionamiento Común que respalda esta oferta, describiéndola como un ejemplo de multilateralismo concreto y ambicioso que busca mostrar resultados tangibles para la comunidad internacional.
Finalmente, el jefe de Estado abordó los desafíos asociados a la inteligencia artificial, indicando que Chile ha optado por un ritmo responsable de adopción tecnológica. La estrategia nacional busca avanzar con ambición, pero manteniendo la capacidad de comprender y conducir los cambios, apostando por una regulación que abra caminos en lugar de cerrarlos, junto con inversiones sólidas en talento, cómputo y energía. Esta visión integral cierra una intervención que reafirma la vocación de Chile de liderar con hechos y no solo con discursos en el escenario iberoamericano.









