La escritora palestina Ibtisam Azem publicó en 2014 la novela El libro de la desaparición, una obra que ahora llega al público hispanohablante gracias a la traducción de María Luisa Prieto bajo el sello Las Afueras. La trama parte de un hecho insólito: un día, sin explicación aparente, los palestinos que viven en Israel —recolectoras de flores en invernaderos, prisioneros, conductores de autobús en Tel Aviv, dueños de pequeños locales de hummus— desaparecen de la faz del país. La desaparición palestina se convierte así en el eje de una reflexión sobre la usurpación de bienes, la memoria y el discurso en el contexto del conflicto israelo-palestino.
La novela de Azem se adelantó a su tiempo. Cuando fue publicada en 2014, la situación de los palestinos ya acumulaba décadas de denuncias por desplazamiento y ocupación, con hitos como la Nakba de 1948, que supuso la expulsión de más de 700.000 palestinos. Hoy, en medio de lo que la autora y diversos organismos internacionales califican como genocidio en Gaza, la lectura de El libro de la desaparición adquiere una vibración ideológica y ética renovada. La obra se convierte en un recordatorio de la dimensión política de la literatura y de su capacidad para anticipar escenarios que la realidad termina por confirmar.
La desaparición palestina como metáfora de la usurpación
A través de una narrativa que combina lo extraño con lo cotidiano, Ibtisam Azem explora las reacciones de los israelíes ante la ausencia súbita de los palestinos. Para algunos, la desaparición constituye una ofensa; para otros, un alivio. La novela da voz a una oposición interna en Israel que critica los desmanes de su gobierno, pero el foco principal está en cómo la sociedad israelí enfrenta la ausencia de quienes eran parte de su vida diaria. La autora reflexiona sobre la imposibilidad de asumir la franja gris en circunstancias históricas y políticas determinadas, y sobre cómo se pervierte la racionalidad y se devalúa el significado de palabras como democracia. La desaparición palestina se erige así en una metáfora de la usurpación de bienes, memoria y discurso.
La obra de Azem se inscribe en una tradición literaria palestina que ha utilizado la ficción para denunciar la realidad de la ocupación y el despojo. La traducción de María Luisa Prieto permite ahora al público hispanohablante acceder a una novela que, pese a haber sido escrita hace más de una década, conserva una pertinencia inquietante. La editorial Las Afueras apuesta por un texto que desafía al lector a confrontar las narrativas dominantes y a preguntarse por el papel de la literatura en la denuncia de injusticias históricas.
El impacto de la desaparición palestina en la literatura y la política
La publicación de El libro de la desaparición en español llega en un momento en que la causa palestina cobra renewed atención internacional. La novela no solo relata una desaparición física, sino que indaga en las consecuencias psicológicas y sociales de la ausencia. Los personajes israelíes se debaten entre la culpa, la indiferencia y el oportunismo, mientras la trama avanza hacia un desenlace que cuestiona los fundamentos mismos de la convivencia. Azem construye un relato que, sin caer en el panfleto, expone las contradicciones de una sociedad que se ha acostumbrado a la presencia subordinada de los palestinos y que, de pronto, se encuentra con su ausencia.
La novela también aborda la manera en que el lenguaje puede ser manipulado para justificar políticas de exclusión. La devaluación de términos como democracia o derechos humanos es uno de los hilos conductores de la obra. En este sentido, El libro de la desaparición dialoga con los debates contemporáneos sobre la libertad de expresión y la criminalización de las críticas a Israel. La autora, nacida en Haifa y residente en Nueva York, ha sido una voz constante en la denuncia de la ocupación y en la defensa de los derechos del pueblo palestino.
Con 280 páginas y un precio de 19,95 euros, la edición de Las Afueras incluye una traducción cuidada que busca preservar el tono y la complejidad de la obra original. La novela se presenta como una lectura indispensable para quienes deseen comprender las dimensiones culturales y humanas del conflicto israelo-palestino, más allá de los titulares de guerra. La desaparición palestina que Azem imagina en su ficción resuena con la realidad de un pueblo que, en palabras de la autora, ha sido objeto de una usurpación sistemática de su tierra, su historia y su voz.
















