La Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén Este, concluyó en su más reciente informe que Israel ha cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad en el territorio palestino ocupado, según el documento publicado este lunes, en la víspera de las elecciones en Israel. El texto acusa específicamente al Estado israelí de incurrir en prácticas como exterminio, persecución, tortura, violación y otras formas de violencia sexual, además de atacar intencionalmente a civiles palestinos mientras continúa lo que la comisión califica como un genocidio en Gaza.
La investigación se enmarca en el mandato permanente de la comisión, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2021 para examinar las violaciones de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados. A lo largo de los años, este organismo ha documentado patrones de uso excesivo de la fuerza y posibles crímenes internacionales, pero el informe actual adquiere una gravedad particular al emplear la figura del genocidio y al enumerar crímenes de lesa humanidad, lo que implica un nivel de sistematicidad y intencionalidad que eleva el tono de las acusaciones. La publicación coincide con un momento de alta tensión política en Israel, a un día de los comicios legislativos, y con la continuidad de las operaciones militares en la Franja de Gaza, donde la situación humanitaria sigue siendo crítica.
Acusaciones de crímenes de guerra y genocidio en el territorio palestino ocupado
El informe detalla que las fuerzas israelíes habrían atacado de manera deliberada a la población civil palestina, lo que constituye una violación grave del derecho internacional humanitario. La comisión, integrada por expertos independientes en derechos humanos, sostiene que estas acciones no son incidentes aislados, sino parte de una política más amplia que incluye el exterminio como crimen de lesa humanidad, la persecución por motivos políticos y étnicos, y la tortura y violencia sexual contra detenidos y civiles. Estas conclusiones se basan en testimonios de víctimas, informes médicos, imágenes satelitales y otras evidencias recopiladas durante meses de investigación.
El texto también hace referencia a la situación en Cisjordania, donde la comisión advierte un deterioro acelerado de las condiciones de vida de la población palestina, con un aumento de la violencia de colonos y de las operaciones militares israelíes. Aunque el informe no detalla cifras específicas en el extracto difundido, subraya que estas prácticas forman parte de un patrón de crímenes de guerra que incluye desplazamientos forzados, demoliciones de viviendas y restricciones a la libertad de movimiento. La comisión insta a la comunidad internacional a tomar medidas para garantizar la rendición de cuentas y proteger a la población civil, en línea con las obligaciones del derecho internacional.
Reacciones y proyecciones del informe en el contexto electoral israelí
La publicación del informe en la víspera de las elecciones en Israel ha generado reacciones encontradas. Si bien el gobierno israelí no se ha pronunciado de inmediato en el material difundido, es previsible que rechace las conclusiones, como ha hecho en ocasiones anteriores con informes de organismos de la ONU, argumentando parcialidad y falta de consideración de las amenazas de seguridad que enfrenta el país. Por su parte, organizaciones de derechos humanos y defensores de la causa palestina han recibido el documento como un respaldo a sus denuncias y han llamado a que se actúe con base en sus hallazgos, incluyendo posibles remisiones a la Corte Penal Internacional.
El informe de la comisión no tiene carácter vinculante, pero su valor radica en la documentación sistemática de violaciones graves y en su potencial para influir en la opinión pública internacional y en futuros procesos judiciales. La comunidad internacional, incluyendo a Chile, que ha expresado en diversos foros su preocupación por la situación en Gaza y ha llamado al respeto del derecho internacional humanitario, deberá pronunciarse sobre estas conclusiones. La publicación se produce además en un contexto de creciente aislamiento diplomático para Israel y de debates en organismos multilaterales sobre la necesidad de proteger a la población civil en los territorios ocupados.
En definitiva, el informe de la ONU constituye un nuevo capítulo en la larga disputa por el respeto de los derechos humanos en el conflicto palestino-israelí. Sus conclusiones, que califican las acciones israelíes como crímenes de guerra y genocidio, plantean un desafío para la comunidad internacional y para el propio Israel, que deberá enfrentar estas acusaciones en un momento político clave. La ciudadanía chilena, atenta a los debates internacionales, observa con preocupación el desarrollo de estos hechos, que podrían tener implicancias en las relaciones diplomáticas y en la posición de los distintos actores frente al conflicto.















