El expresidente Gabriel Boric criticó a los políticos de escritorio y llamó al Frente Amplio a evitar que se convierta en una organización dedicada a administrar cargos públicos y burocracias. En una entrevista con el canal de YouTube ¿Eres de Izquierda?, transmitida este jueves, el exmandatario reflexionó sobre el sentido de la militancia política y advirtió sobre el riesgo de que los partidos pierdan su propósito original cuando concentran sus esfuerzos en ocupar espacios dentro del aparato público.
La intervención de Boric se produce en un momento de debate interno en el Frente Amplio y en la coalición de gobierno sobre el rol de los partidos y la relación entre militancia y ejercicio del poder. Sus declaraciones apuntan a una discusión que trasciende a esa colectividad y que involucra a todo el espectro político, en un contexto de creciente desafección ciudadana hacia las instituciones partidarias y de cuestionamientos a la clase política por su lejanía con las demandas sociales.
Boric y la crítica a los políticos de escritorio: ‘La militancia no es un espacio para buscar cargos’
Durante la conversación, Boric fue enfático en señalar que «los partidos, y esto hablo de nuestro partido, no pueden convertirse en un partido estatal». Reconoció que disputar espacios de poder es parte de la actividad política, pero subrayó que no puede ser su único objetivo. «La militancia no es un espacio para buscar cargos, de cualquier tipo, digamos. Es un espacio en donde colectivamente nos unimos para transformar la realidad», afirmó.
En esa línea, advirtió que existe un riesgo permanente de que los partidos terminen convertidos en «meros administradores de burocracias», una situación que calificó como «indeseable». El exmandatario también abordó las características que, a su juicio, deben tener los dirigentes políticos, destacando la importancia de combinar la formación intelectual con la participación en movimientos sociales. «Para mí los mejores dirigentes son los que tienen una formación intelectual sólida», señaló, agregando que esta preparación debe complementarse con la experiencia en luchas políticas concretas.
En ese contexto, cuestionó a quienes desarrollan su trayectoria exclusivamente dentro de las estructuras partidarias, sin mayor vinculación con las demandas sociales. Sostuvo que los dirigentes no deben ser «políticos de escritorio o que están ahí por los lazos familiares o las burocracias partidarias», sino personas que hayan formado parte de una lucha social concreta, incluso sin ocupar posiciones de primera línea.
Proyecciones del Frente Amplio: una colectividad con mayor presencia territorial
Consultado sobre cómo imagina al Frente Amplio dentro de diez años, Boric planteó que los partidos deben someterse a una evaluación permanente y evitar que las disputas internas se conviertan en una competencia por alcanzar posiciones de poder. «Que la disputa por el poder sea la disputa por el poder para transformar, no la disputa por el poder en sí mismo», expresó.
Asimismo, manifestó que espera una colectividad con mayor presencia territorial, capaz de escuchar a la ciudadanía y mantener su capacidad de cuestionar las injusticias. Finalmente, afirmó que su responsabilidad política tras dejar La Moneda no se limita al Frente Amplio, sino que también comprende un compromiso con Chile y con el conjunto de la izquierda y el progresismo.
Las declaraciones de Boric generaron reacciones en el mundo político. Dirigentes del Frente Amplio valoraron el llamado a fortalecer el trabajo territorial, mientras que desde la oposición cuestionaron la pertinencia de sus dichos y señalaron que reflejan una crisis interna en el oficialismo. Analistas políticos coinciden en que el mensaje busca marcar un sello en la conducción del partido y establecer un estándar ético para sus militantes.
En la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, estas definiciones podrían influir en la configuración de las candidaturas locales y en la relación entre los partidos de gobierno y las organizaciones sociales. Dirigentes locales del Frente Amplio señalaron que el llamado a la militancia territorial es especialmente relevante en regiones, donde la presencia del Estado y de los partidos es más limitada y donde las demandas sociales tienen características propias.









