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Alcalde de Lo Barnechea critica falta de alerta por lluvias intensas tras aluvión en Quebrada Honda

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El alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri, cuestionó este lunes la falta de alertas sobre la intensidad de la lluvia que azotó a la zona oriente de Santiago y que provocó el desborde de la Quebrada Honda, afectando a cerca de 150 personas que quedaron aisladas en el Camino a Farellones. La autoridad comunal sostuvo que no recibió información oportuna sobre la magnitud del evento meteorológico y advirtió que “no podemos seguir así”, en declaraciones recogidas por Cooperativa. El episodio, ocurrido en la madrugada del domingo, generó un despliegue de emergencia y reabrió el debate sobre los protocolos de alerta temprana en la Región Metropolitana.

El desborde de la Quebrada Honda, ubicada en la comuna de Las Condes pero con influencia en el sector cordillerano de Lo Barnechea, se produjo tras un evento de lluvia intensa que, según el alcalde de Las Condes, Daniel De Grange, alcanzó los 20 milímetros en solo una hora. De Grange atribuyó el fenómeno a una lluvia “excepcional en un corto período” y descartó que se tratara de una falla en los sistemas de evacuación. Sin embargo, las autoridades de Lo Barnechea insistieron en que la alerta no llegó con la debida anticipación, lo que complicó la respuesta y la evacuación preventiva en sectores de riesgo.

Alcalde Alessandri y la alerta tardía: “No nos alertaron sobre la intensidad”

En conversación con medios regionales, Alessandri fue enfático en señalar que la información proporcionada por los organismos técnicos no reflejó la real magnitud del evento. “No nos alertaron sobre la intensidad de la lluvia; no podemos seguir así”, afirmó la autoridad, quien hizo un llamado a revisar los mecanismos de comunicación entre el nivel central, la Onemi (hoy Senapred) y los municipios. Según el jefe comunal, la falta de datos precisos y oportunos impidió activar a tiempo los protocolos de evacuación en las zonas más vulnerables, como el Camino a Farellones, donde unas 150 personas quedaron aisladas por la crecida del cauce y la acumulación de sedimentos.

El alcalde de Las Condes, Daniel De Grange, en tanto, defendió la respuesta municipal y explicó que el volumen de agua caída en tan poco tiempo superó cualquier pronóstico. “Fueron 20 mm en una hora, eso es excepcional”, señaló a La Tercera, añadiendo que los equipos de emergencia actuaron con celeridad para despejar la quebrada y restablecer la conectividad. No obstante, las imágenes captadas por equipos de prensa, como CHV Noticias, mostraron la fuerza del torrente arrastrando material y anegando la vía, lo que evidenció la magnitud del fenómeno y la necesidad de reforzar las medidas de prevención.

Impacto en la comunidad y proyecciones para la gestión del riesgo

El evento dejó a cerca de 150 personas aisladas en el Camino a Farellones, quienes debieron ser asistidas por equipos de emergencia y posteriormente evacuadas a sectores seguros. La situación generó alarma entre los residentes de la zona cordillerana, quienes habitualmente enfrentan riesgos de aluviones y crecidas durante la temporada de lluvias. Si bien no se reportaron víctimas fatales, los daños materiales y la interrupción de la ruta obligaron a las autoridades a desplegar maquinaria para limpiar la quebrada y restablecer el tránsito, labores que se extendieron por varias horas.

El episodio también puso en evidencia las deficiencias en la coordinación interinstitucional y la necesidad de actualizar los protocolos de alerta temprana. Expertos en gestión del riesgo han advertido que los eventos de precipitación extrema, asociados al cambio climático, serán cada vez más frecuentes en la zona central de Chile, por lo que resulta crucial mejorar los sistemas de monitoreo y la comunicación con las comunidades. La Municipalidad de Lo Barnechea anunció que solicitará una reunión con Senapred y la Dirección Meteorológica de Chile para revisar los criterios de alerta y exigir mayor precisión en los avisos, mientras que el gobierno regional evalúa nuevas inversiones en obras de mitigación en las quebradas de la precordillera.