El Rayo Vallecano resucitó en el campeonato de Liga al derrotar por 3-2 al Celta de Vigo en el Estadio de Vallecas, tres jornadas después de no saber lo que es ganar. El encuentro se disputó en el feudo rayista, donde el equipo local se impuso con un doblete de Jorge de Frutos y un gol de Unai López, sellando una remontada que incluyó el regreso a los aficionados al fondo del estadio tras el cierre parcial anterior frente al Elche.
La semana anterior, el Rayo había encajado una goleada en casa con la grada del fondo cerrada, pero en este partido el estadio volvió a recibir público en su totalidad por segundo partido consecutivo. Sin embargo, el fervor de los aficionados del grupo Bukaneros no fue excesivo en esta ocasión, en contraste con otros encuentros, debido al acuerdo de tregua alcanzado entre la directiva presidida por Raúl Martín Presa y la afición, que acusan de mala gestión institucional y de los problemas derivados de esa dirección.
El dominio inicial del Rayo y las ausencias celtiñas
En los primeros minutos, el Rayo Vallecano mostró una marcha superior que se tradujo en dos ocasiones claras para Sergio Camello, ambas defendidas por Radu: un disparo cruzado y otro lanzamiento desde la frontal tras una combinación con Pedro Díaz. Por su parte, el Celta de Vigo, liderado por Ilaix Moriba y Aleix Febas, encontró el ritmo a mediados de la primera mitad y se mostró cómodo con el balón, ganando metros sobre el área rival sin inquietar demasiado a Emil Audero en portería.
El partido cambió a los 36 minutos cuando Camello asistió a Jorge de Frutos, quien, en carrera y con un remate cruzado con la zurda, perforó la portería de Radu, anotando el primer gol del encuentro. Con el Celta desorganizado tras la lesión de Hugo González y con Pablo Durán en sustitución, el Rayo no asumió el gol con la entereza necesaria y en la segunda mitad volvió a repetir la jugada, ahora protagonizada por De Frutos, quien recibió una asistencia de Andrei Ratiu y fusiló el balón cerca del poste derecho de la meta rumana.
La reacción del Celta y la firmeza del Rayo
Claudio Giráldez realizó un triple cambio ofensivo que incluyó a Iago Aspas, Sergio Carreira y Swedberg con el objetivo de dotar al equipo de mayor profundidad ofensiva, logrando también un tercer gol de Unai López, un disparo desde fuera del área sin oposición. Con el marcador de 3-2, el Rayo mantuvo el deseo de ampliar la ventaja con Isi Palazón, quien tuvo una gran ocasión que fue despejada por Radu, mientras el Celta intentaba buscar el gol que maquillara la derrota.
El Celta Vigo se enfrentó a una maldición prolongada en Vallecas, una racha que dura más de treinta años, desde el 21 de abril de 1996, fecha de su última victoria en el estadio. Esta noche, el Rayo Vallecano consolidó su recuperación y el Celta mantuvo su mal momento como visitante, sellando la primera derrota de la temporada en el feudo rayista.









