El programa Revibra de la Fundación Sembrando Felicidad inició un proceso de recuperación de la cancha ubicada en el sector El Palomar de Copiapó, en calle Hijuela Fontanes, cerca de la intersección de la rotonda de Luis Flores con avenida El Palomar. La iniciativa busca mejorar las condiciones de uso de este espacio deportivo y recreativo, así como recoger las necesidades de la comunidad para promover su recuperación integral. Entre las primeras acciones realizadas se encuentran mejoras en la iluminación, la reparación de la cancha y de las rejas perimetrales, con el objetivo de favorecer su uso por parte de vecinos, vecinas y, especialmente, de niños, niñas y adolescentes.
La intervención responde al deterioro que presenta el recinto y a la necesidad de fortalecer los espacios públicos como puntos de encuentro comunitario en la capital regional. En ese contexto, integrantes de la fundación, junto a dos estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Atacama, realizaron un recorrido puerta a puerta para conocer las experiencias, opiniones y expectativas de quienes viven en el sector. Entre las principales preocupaciones planteadas por los vecinos se encuentran el deterioro de las instalaciones, la percepción de inseguridad durante la noche y el mal estado del pasto sintético. A pesar de estas dificultades, la cancha continúa siendo un espacio muy frecuentado por las familias del sector, lo que evidencia la importancia de recuperar las condiciones de uso del recinto y fortalecer su función como punto comunitario.
Programa Revibra apuesta por un cambio cultural en el uso de espacios públicos
Jonathan Henríquez, fundador y director ejecutivo de la fundación, explicó el enfoque de la iniciativa: “esperamos cambiar la cultura del uso y gestión de espacios públicos de Atacama, que sean un punto de encuentro comunitario de diferentes edades, dando prioridad a las primeras infancias y niñeces neurodivergentes. Queremos que los protagonistas sean los líderes jóvenes de cada territorio y que sean ellos quienes decidan cómo se utiliza y se cuida. Si les damos la oportunidad y la guía adecuada, las juventudes toman mucha fuerza”. Sus declaraciones subrayan la importancia de involucrar a la comunidad en la toma de decisiones sobre el espacio público, promoviendo un sentido de pertenencia y corresponsabilidad.
El programa Revibra no solo contempla mejoras físicas, sino también un componente social y educativo. En esa línea, se proyecta la realización de talleres dirigidos a niños y niñas infantes, con el propósito de fomentar el uso del espacio y facilitar el acceso de la comunidad a actividades recreativas. Además, se contemplan talleres de liderazgo juvenil dirigidos a las juventudes de la región, con el fin de entregarles herramientas para que asuman un rol activo en la gestión y cuidado de los espacios públicos.
Impacto comunitario y proyecciones del programa Revibra en Atacama
La Fundación Sembrando Felicidad es una organización sin fines de lucro cuyo propósito es construir ecosistemas de talento local en la Región de Atacama, promoviendo el desarrollo integral y sostenible de las comunidades a través del arte, la cultura, el deporte y la educación. Su trabajo se dirige a las niñeces, juventudes y comunidades de la región, mediante la creación de espacios, oportunidades y redes que fortalezcan sus capacidades y habilidades. Entre sus programas destaca MUYU, una metodología socioeducativa que impulsa el desarrollo integral de la primera infancia y la niñez neurodivergente mediante el deporte, el arte y la participación familiar, y que se ha desarrollado en colegios, jardines infantiles y espacios públicos de la región.
Con esta intervención en El Palomar, el programa Revibra busca sentar un precedente en la recuperación de espacios públicos en Copiapó y la región. La participación de estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de Atacama aporta una mirada técnica y un vínculo directo con la comunidad, lo que permite identificar las necesidades reales y priorizar las acciones. Se espera que las mejoras en iluminación y rejas perimetrales contribuyan a reducir la percepción de inseguridad y a aumentar el uso del recinto en horarios nocturnos, mientras que la reparación de la cancha y el eventual reemplazo del pasto sintético quedan sujetos a la continuidad del programa y al apoyo de otros actores.
La comunidad de El Palomar valora la iniciativa y espera que se traduzca en beneficios concretos a mediano plazo. La cancha, pese a su estado actual, sigue siendo un punto de encuentro para familias y jóvenes, quienes demandan espacios seguros y bien mantenidos para la práctica deportiva y la recreación. El programa Revibra se compromete a seguir trabajando de la mano con los vecinos y a gestionar los recursos necesarios para completar las etapas pendientes, con el objetivo de convertir este espacio en un modelo de gestión comunitaria y participación ciudadana en Atacama.









