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Arquitecto Alejandro Aravena advierte en Copiapó que el verdadero desafío urbano es la coordinación y no la falta de recursos

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El reconocido arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura, Alejandro Aravena, se presentó en la capital regional durante el seminario Visión Atacama —organizado por la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (Corproa) y la minera Gold Fields en el casino y hotel Antay— para reflexionar sobre los desafíos urbanos de Copiapó Atacama. En su exposición, el especialista planteó que crecer económicamente no siempre es sinónimo de vivir mejor, instalando en el centro del debate la urgencia de coordinar las inversiones territoriales para mejorar los barrios, recuperar espacios públicos y facilitar el acceso a la recreación sin depender de grandes eventos coyunturales.

La instancia convocó a diversos actores del mundo público, privado y social de la Región de Atacama para debatir sobre el futuro urbano de la zona. Partiendo de experiencias internacionales y del emblemático proceso de reconstrucción de Constitución tras el terremoto y tsunami de 2010, Aravena sostuvo que una ciudad bien diseñada y construida tiene la capacidad efectiva de dinamizar y potenciar su propia economía local, transformando los recursos financieros en mejoras tangibles para la vida cotidiana de las familias copiapinas.

La coordinación como clave para el desarrollo urbano sostenible

Profundizando en su diagnóstico, el arquitecto enfatizó que el principal obstáculo para el progreso de las ciudades no radica en la disponibilidad de fondos, sino en la capacidad de articular a los distintos actores. «El recurso más escaso en ciudad no es el dinero, es la coordinación», aseveró categóricamente ante los asistentes al encuentro. Para lograr este objetivo en la capital regional, propuso articular de manera eficiente los proyectos públicos, integrar la participación activa de las empresas y escuchar sistemáticamente a las comunidades antes de definir cualquier intervención urbana.

Aravena también reflexionó sobre la importancia de medir el bienestar urbano a partir de los espacios de libre acceso, señalando que «las ciudades se miden por lo que se puede hacer en ellas gratis». En esta línea, destacó que las particulares pendientes y los paisajes geográficos que caracterizan a Copiapó Atacama ofrecen un potencial único para proyectar nuevos paseos y miradores, los cuales podrían complementarse estratégicamente con infraestructura destinada a mitigar riesgos climáticos y proteger a la población ante posibles emergencias de origen natural.

Infraestructura resiliente y equidad territorial

Como ejemplo de soluciones integrales, el arquitecto recordó el caso de Constitución, donde una necesidad crítica derivada de la catástrofe de 2010 se convirtió en una oportunidad multifuncional. En dicha localidad, la articulación vecinal permitió superar las recurrentes inundaciones y la falta de áreas verdes mediante la habilitación de un parque que combina protección hidrológica, recreación familiar y recuperación del borde fluvial, demostrando que una sola obra puede cumplir múltiples propósitos fundamentales para la ciudadanía.

Finalmente, Aravena concluyó que la participación ciudadana no solo permite recoger expectativas técnicas y sociales, sino que también construye acuerdos sólidos capaces de trascender los cambios de administraciones y autoridades políticas. Bajo su perspectiva, la planificación urbana colaborativa se transforma en una herramienta indispensable para que «la ciudad pueda ser un atajo hacia la equidad», mejorando de manera sustantiva las condiciones de vida de los habitantes de la Región de Atacama sin necesidad de aguardar modificaciones estructurales en la distribución general de los ingresos.