El escritor peruano David Silva Rojas emitió un comunicado en sus redes sociales para defender la autoría humana de su novela corta Donde el agua trabaja, luego de que un reportaje del diario El País revelara que el texto contiene un 99% de contenido generado por inteligencia artificial, según el detector Pangram. La obra, galardonada en julio de 2026 con el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, iba a ser presentada el viernes pasado en Madrid y en otras ciudades españolas, pero la editorial decidió suspender todos los actos. Este sería el primer caso de tal magnitud en la literatura en español, lo que ha encendido las alarmas sobre el uso de herramientas de IA en la creación literaria.
La polémica estalló a partir de la investigación periodística que puso el foco en el proceso de escritura de la novela. Según el reportaje, el detector Pangram —uno de los más valorados para identificar texto producido por máquinas— concluyó que casi la totalidad del libro fue generada por un modelo de lenguaje. El premio, convocado por la editorial Almadía y la Fundación Ventosa-Arrufat, tenía como objetivo reconocer la novela breve inédita y promover nuevos talentos en el ámbito hispanohablante. El reconocimiento a Silva Rojas, sin embargo, quedó opacado por la controversia sobre la originalidad de su obra.
El comunicado del autor y la defensa de su proceso creativo
En su declaración, difundida cuatro días después de la publicación del reportaje, David Silva Rojas sostuvo que Donde el agua trabaja es fruto de su trabajo personal y negó haber utilizado inteligencia artificial para redactarla. Aunque no entregó detalles técnicos sobre su método de escritura, insistió en que la obra nació de su propia pluma y que las acusaciones carecen de fundamento. El escritor no ha hecho referencia pública a los resultados del detector Pangram ni ha explicado las razones por las cuales el análisis arrojó un porcentaje tan alto de texto generado por máquina.
La defensa del autor se produce en un momento de creciente debate sobre los límites entre la creación humana y la asistencia tecnológica. La industria editorial, los certámenes literarios y los lectores comienzan a preguntarse cómo verificar la originalidad de las obras en un contexto donde los modelos de lenguaje pueden producir textos extensos y coherentes. Hasta ahora, no existe un protocolo universalmente aceptado para determinar la proporción de intervención humana en un texto, y los detectores automáticos, aunque sofisticados, no están exentos de errores.
Consecuencias inmediatas: presentaciones suspendidas y un precedente para la literatura en español
La editorial Almadía decidió suspender las presentaciones programadas en Madrid y otras ciudades españolas, que incluían encuentros con lectores y medios de comunicación. La medida busca salvaguardar la reputación del premio y evitar que la polémica eclipse el debate literario. El caso ha tenido amplia repercusión en el ámbito cultural hispanohablante, y diversos autores y críticos han expresado su preocupación por el impacto que podría tener en la credibilidad de los galardones literarios.
El premio Almadía Ventosa-Arrufat, en su primera edición, había generado expectativas por la calidad de las obras participantes. Ahora, el reconocimiento a Donde el agua trabaja queda marcado por la sombra de la duda, y el nombre de David Silva Rojas se convierte en el centro de un debate que trasciende su novela. La Fundación Ventosa-Arrufat no se ha pronunciado públicamente sobre la situación, mientras que la editorial ha optado por el silencio mediático a la espera de nuevas instancias de verificación.
Este episodio plantea interrogantes sobre el futuro de los concursos literarios y la necesidad de establecer criterios claros para detectar el uso de IA. Algunos expertos sugieren que los certámenes podrían incorporar cláusulas de declaración jurada de autoría humana y someter las obras a análisis más exhaustivos. Sin embargo, la efectividad de los detectores automáticos sigue siendo objeto de controversia, y el caso de Silva Rojas podría convertirse en un precedente para futuras disputas. Por ahora, la novela permanece en el limbo, y su autor enfrenta el desafío de demostrar que su obra es genuinamente humana en un mundo cada vez más digitalizado.
















