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Telescopio en Atacama descubre un disco de escombros único que predice el futuro del Sistema Solar

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Un equipo internacional de astrónomos logró detectar por primera vez un disco doble de escombros alrededor de una estrella muerta, un hallazgo científico sin precedentes en este tipo de objetos estelares que fue posible gracias a la tecnología instalada en el norte de Chile. Según informó el Observatorio Europeo Austral (ESO), el descubrimiento se realizó utilizando el Very Large Telescope (VLT), emplazado en el desierto de Atacama, y ofrece una valiosa perspectiva sobre lo que podría ocurrir con nuestro propio Sistema Solar en un futuro muy lejano cuando el Sol agote por completo su combustible.

La estrella objeto de estudio ha sido denominada J1328−1450 y corresponde a una enana blanca, es decir, el núcleo denso y apagado que deja una estrella de características similares al Sol al finalizar su ciclo vital. Los restos de los planetas que la circundan no conforman un único anillo como se conocía tradicionalmente en este tipo de remanentes, sino que se estructuran en dos anillos concéntricos separados por un hueco claramente definido, evidenciando una complejidad gravitacional inédita en estos sistemas estelares avanzados.

Hallazgo clave desde el desierto de Atacama

La investigación, publicada recientemente en la prestigiosa revista Nature Astronomy, fue liderada por Nicola Gentile Fusillo, astrónomo de la Universidad de Trieste en Italia. Entre el grupo de coautores destaca la participación del investigador chileno Felipe Lagos-Vilches, adscrito a la Universidad de Warwick en el Reino Unido y a la Universidad Técnica Federico Santa María en Chile. Los expertos explican que cuando estrellas como el Sol llegan a las etapas finales de su existencia, experimentan una expansión significativa y expulsan sus capas externas, un proceso cataclísmico en el cual suelen devorar y destruir los mundos más cercanos.

No obstante, aquellos cuerpos rocosos que logran resistir estas fuerzas extremas terminan por fracturarse, dando origen a un disco de escombros alrededor del núcleo estelar remanente. Los análisis espectrográficos realizados por el equipo revelaron la presencia de elementos como calcio, oxígeno, magnesio y hierro en el disco, una combinación química que demuestra una composición sumamente similar a la de los materiales rocosos de los planetas que integran nuestro propio Sistema Solar, apuntando a que los mundos destruidos poseían características equiparables.

Proyecciones sobre el destino final de los planetas

Los científicos estiman que la compleja arquitectura de este sistema estelar se mantiene gracias a la presencia de dos cuerpos del tamaño de un planeta pequeño que lograron sobrevivir, ocupando cada uno su propia órbita. Mientras el anillo interno contendría un asteroide típico de pocos kilómetros de diámetro, el anillo externo podría albergar un objeto tan masivo como Plutón o incluso la Luna terrestre. Estas estructuras ofrecen indicios reveladores sobre los procesos caóticos que marcan la fase terminal de los sistemas planetarios.

Por su parte, el investigador nacional Felipe Lagos-Vilches subrayó que este tipo de observaciones permite comprender de manera anticipada las transformaciones que experimentará nuestro vecindario cósmico. Dado que el Sol se convertirá eventualmente en una enana blanca, el descubrimiento abre una ventana extraordinaria para dimensionar cómo será el futuro de los sistemas planetarios, confirmando que las estrellas muertas poseen dinámicas y estructuras mucho más complejas de lo que la ciencia estimaba hasta el momento.