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PIEx 2026: Chile concentra 22 prospectos de exploración minera pero capta solo US$ 97 millones

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Chile concentra 22 prospectos de exploración minera activos, posicionándose como el tercer país con mayor volumen de oportunidades a nivel global, pero capta apenas US$ 97 millones de un presupuesto mundial de US$ 2.495 millones, lo que representa un escaso 3,9% del total. Así lo reveló el primer Índice de Exploración (PIEx) 2026, elaborado por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO) a partir de datos recopilados en la convención internacional PDAC, que evaluó a 90 compañías y catastró 214 prospectos activos en todo el mundo.

El estudio evidencia una brecha estructural entre el potencial geológico del país y la inversión efectiva en etapas tempranas de exploración. Mientras Chile alberga 22 prospectos distribuidos en 12 firmas junior y mid-tier, solo es superado por Canadá (42 prospectos) y Perú (41). Sin embargo, al analizar la distribución de los presupuestos, el rezago es considerable: Perú lidera la asignación de recursos en el corredor andino con US$ 342 millones, seguido por Colombia (US$ 235 millones) y Argentina (US$ 172 millones), mientras Chile queda relegado con menos de una tercera parte de lo que recibe el país vecino.

Permisos y regulación: el principal cuello de botella para la exploración minera

La dificultad para convertir el potencial geológico en campañas financiadas responde a obstáculos normativos y económicos claramente identificados por la industria. Según el PIEx 2026, el 39,7% de las compañías señaló a los permisos y la regulación como el principal cuello de botella operativo, seguido por las restricciones de financiamiento (24,1%) y la obtención de la licencia social (19%). Estas cifras reflejan un ecosistema que, pese a su atractivo, no logra traducir el interés internacional en inyecciones proporcionales de capital.

Para destrabar el desarrollo de futuros descubrimientos, el informe propone ajustes sistémicos. Entre las soluciones estratégicas destaca la creación de un régimen de permisos diferenciado para la exploración temprana y la adopción de incentivos tributarios basados en el modelo canadiense de flow-through shares, un mecanismo comprobado que facilita la canalización de capital privado de riesgo hacia la actividad exploratoria. Estas medidas apuntan a reducir la brecha que hoy sitúa a Chile por debajo de sus competidores regionales en captación de inversión.

Impacto en la industria y desafíos para la reposición de reservas

El apetito de los inversionistas mantiene su concentración en activos tradicionales: el oro encabeza las preferencias operativas, seguido por el cobre y la plata. Paralelamente, comienza a consolidarse un bloque estratégico de minerales críticos vinculados a la transición energética, donde destacan proyectos enfocados en níquel, cobalto, litio y tierras raras. Esta diversificación incipiente representa una oportunidad para que Chile, principal productor mundial de cobre y segundo de litio, pueda reposicionarse en el mapa de la exploración global.

En términos operativos, la industria enfrenta crecientes presiones en su estructura de costos. El benchmark del PIEx 2026 sitúa el valor medio ponderado para el sondaje diamantino en US$ 322 por metro, mientras que la perforación de aire reverso (RC) alcanza los US$ 210 por metro. Estos indicadores técnicos definen las altas exigencias económicas para viabilizar la reposición de reservas y el hallazgo de nuevos yacimientos, un desafío particularmente sensible para la Región de Atacama y la Provincia del Huasco, territorios con una larga tradición minera y donde la exploración temprana resulta clave para sostener la actividad futura.

El informe de CESCO concluye que, sin ajustes normativos y financieros, Chile difícilmente podrá cerrar la brecha con sus pares regionales. La implementación de un régimen de permisos diferenciado y de incentivos tributarios como los flow-through shares aparece como una condición necesaria para que el país transforme su ventaja geológica en inversión efectiva, asegurando así la reposición de reservas y el desarrollo de nuevos proyectos mineros en el mediano y largo plazo.